8 de mayo de 2018

LECTURA POLÍTICA


Noé Mondragón Norato

El Reyes Heroles que le falta a la UAGro
Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”, decía George Santayana. Aunque otros le atribuyen la frase a Carlos Marx. El punto es que en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), se está repitiendo el pasado. Y todos los universitarios parecen condenados a padecerlo grotescamente. Sin que ninguna autoridad federal, estatal e incluso, los partidos políticos, intervengan. Es como si aceptaran ex profeso, que está legitimada y aceptada como una ínsula de poder del rector en turno. Un señorío feudal con el que nadie se puede meter. Y entonces, aparecen toda clase de excesos, conductas antidemocráticas y autoritarismos. Lo peor es que nadie puede con las decisiones del ese soberano. En pleno siglo XXI. Cuando ya se creían superadas esas rémoras del poder. Hay que ir por partes.
UAGro: EL PRI DE 1940.- El primer opositor al incipiente priísmo de los años 40, se llamó Juan Andrew Almazán, oriundo del municipio de Olinalá. Era tanta su popularidad, que fue postulado a la elección presidencial de ese año por tres partidos políticos: el Partido Revolucionario de Unificación Nacional, el Partido Laborista Mexicano y hasta cierta militancia del PAN. Una gavilla de al menos 300 matones dirigida por el cacique potosino, Gonzalo N. Santos, se encargó de aplastarla opción al cambio. Robaron urnas y mataron a más de 150 almazanistas. Y ganó Manuel Ávila Camacho. Vino el segundo intento de botar de Palacio Nacional, a ese PRI autoritario. El movimiento lo encabezó Miguel Enríquez Guzmán, en la elección de 1952. Se postuló a la presidencia por la Federación de Partidos del Pueblo de MéxicoHubo fraude y manipulación de los resultados, pues los órganos electorales no existían. Y otra vez, como en 1940, el candidato del PRI, Adolfo Ruiz Cortines, ganó la elección. Eso mismo está pasando en la UAGro. Se lee así: 1.- El Consejo Universitario que controla el rector Javier Saldaña Almazán, creó la Comisión Electoral que fija reglas y “candados” absurdos e inverosímiles, para evitar que sus adversarios se registren para la competencia electoral. Como ocurre ahora con la renovación de las direcciones en Preparatorias y Facultades. De la nada, dicha Comisión se sacó de la manga y como requisito, que los aspirantes presenten una “Carta de Honorabilidad”. Y por el solo hecho de tener demandada a la UAGro ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje u otros organismos universitarios, no se les expide. Como si el propio rector fuera un adalid de la justicia y expidiera categorías laborales y otros beneficios a los docentes, observando antigüedades laborales y otros méritos. No amigazgos, recomendados y compadrazgos. El trabajador demanda con justa razón a la UAGro, ante la serie de atropellos a sus derechos laborales. No por gusto. Pero el rector utiliza ese derecho, para estigmatizar al trabajador. 2.- Saldaña Almazán, debe afrontar las cosas como son. Es decir, no simular una elección en la que no habrá competencia. Y sí, imposición de sus cuates y recomendados. Aquellos que le garantizan, como en el PRI de los años 40, estabilidad a su gestión. Y esta aberración al sentido común, solo pasa en Guerrero. La sociedad mexicana tuvo que esperar 37 años desde 1940,para que se acabara con el partido hegemónico. Y se abriera paso al pluripartidismo. Porque fue el ideólogo, intelectual e historiador Jesús Reyes Heroles, -ex secretario de Gobernación del presidente José López Portillo- quien impulsó la Reforma Política de 1977, derivado de la participación en la elección presidencial de 1976, del sindicalista Valentín Campa, que obtuvo casi un millón de votos que legalmente, no fueron reconocidos. Ello abrió pasó a la auténtica participación de otros partidos políticos en la vida pública. Por eso, en la UAGro, hace falta una Reforma Política interna como la de 1977. Que le cercene poder al rector en turno. Y un Jesús Reyes Heroles, que acabe con esa tiranía.

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