12 de febrero de 2018

La Noche del Fin del Mundo

(ASCENCIÓN HACIA EL CADALSO )
Capítulo X

Por: Carmelo Corripio Pineda “El Búho”

Una vez exonerado en 2010 de “uso de recursos ilícitos” en contra de José Luis Abarca y su esposa, el 31 de Diciembre del 2013, “se emitió el dictamen de no ejercicio de la acción penal, por enriquecimiento ilícito”. En el folio 1138-169-2010,  del estudio de todas y cada una de las diligencias practicadas de la indagatoria, se infiere que no se encontraron acreditados los elementos que integran el cuerpo del delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita. Afirma el escrito de la PGR, por lo anterior se llega a la determinación, en razón que los elementos de convicción que obran en la indagatoria por los delitos de estudio no favorecen el ejercicio de la acción penal.
Su ascenso de Abarca en la política se debe al Dr. Lázaro Mazón, dos veces presidente municipal de Iguala, Senador de la República y Secretario de Salud en Guerrero durante el mandato de Ángel Aguirre Rivero como gobernador. El Dr. Lázaro era amigo de Abarca desde la infancia, fue quien lo indujo en la política, seguramente por reconocer en el empresario y amigo cualidades estimables para el ejercicio público, su pasión por el trabajo, su carácter enérgico, el manejo humano y financiero, cualidades que revelaban una acertada conducción del municipio, para desarrollarlo, para programar su progreso, y llevar al éxito a una sociedad pobre. Hay voces que dan testimonio que el PRI lo buscó, lo mismo el PAN, pero finalmente el PRD lo ungió como su candidato, obteniendo un triunfo holgado en las urnas, en compañía de su esposa encargada del DIF, integraron una plataforma política de lanzamiento.
            Lázaro Mazón, su amigo entrañable, recomendó a Felipe Flores Velázquez como secretario de Seguridad Pública Municipal, cargo que había desempeñado con Lázaro Mazón Alonso. Su desempeño impecable sobre la materia de seguridad transcurrió en el ámbito de la limpieza, sin escándalos ni acusaciones. A Felipe Flores le precedía una hoja de servicios limpia, mientras estuvo activo en el Ejército. Era profundo conocedor de la guerrilla, y conocía la historia y filiación de los grupos subversivos: la noche del 26 de Septiembre del 2014, Felipe estuvo en su puesto de mando, pero declaró, ante el ministerio público estatal, que poco después de las 22:30 horas, cuando se tenía conocimiento de la balacera en Iguala, estuvo constantemente acompañado por militares del 27 Batallón de Infantería, ya que a partir de ese momento, dijo, estaba actuando sólo como coadyuvante, porque el Ejército había tomado control de la situación y hacía los patrullajes conducentes. Y recibió la orden de concentrar a su personal.
            Abarca como presidente municipal enfrentó los grupos del propio PRD, que estuvieron inconformes con su postulación, a causa del programa de fertilizante y transformación de tecnología; cada año el gobierno de Guerrero por medio de los municipios, reparte el abono a productores en el campo; durante años la empresa “AGROGEN” fue proveedora de fertilizantes en Iguala y otros municipios de Guerrero. El propietario de esta empresa es Rubén Figueroa Alcocer; durante los primeros meses de su gobierno Abarca decidió cambiar de proveedor de fertilizante y entregarlo directamente a cada beneficiario en vez que la distribución se hiciera a través de organizaciones sociales. Funcionarios del ayuntamiento de Iguala señalaron que consiguió más barato el fertilizante en Veracruz; personas cercanas al ex alcalde aseguran que eso provocó la enemistad de Rubén Figueroa Alcocer; la orden de Abarca fue que la entrega del fertilizante debía de hacerse conforme a un padrón de beneficiarios aprobado en Marzo del 2013, pero Arturo Hernández Cardona, líder de la Unión Popular Campesina Emiliano Zapata, lo pedía para sus agremiados, con la queja de que el beneficio se hacía sólo para unos cuantos. La disputa por el fertilizante entre Abarca y Hernández Cardona, condujo a un enfrentamiento verbal en cabildo donde se ofendieron soezmente y se culparon si en el futuro ocurría un desenlace trágico. Hernández Cardona presentó una denuncia ante la fiscalía del estado, responsabilizando a Abarca, de ser el culpable en caso de la muerte de cualquiera de los miembros de su organización.
            El homicidio de Hernández Cardona y otras siete personas desaparecieron después de tomar la caseta de cobros de Iguala, en la que exigían doscientas toneladas de fertilizantes y obras públicas; los familiares denunciaron el primero de Julio la desaparición del grupo; entre éstos: Pablo Mendoza Angulo, hijo de Nicolás Mendoza Villa, declaró a la PGJG que su padre no tenía enemigos y que no sospechaba de ninguna persona; María Soledad Hernández Mena, hija de Hernández Cardona, señaló que, “existe la presunción de mi parte de que la desaparición del hoy agraviado podrían estar involucrados los tres niveles de gobierno”.
            El 3 de Junio fueron encontrados los cuerpos sin vida de Hernández Cardona, Ángel Román Ramírez y Félix Rafael Bandera. En una de las seis causas penales abiertas contra Abarca, la PGR tomó esas denuncias para imputarle los delitos de homicidio y secuestro del líder de la UP. De acuerdo al expediente judicial, la única imputación que lo relaciona es con la muerte de Justino Carbajal Salgado, declaración rendida un año después de los hechos; el 12 de Marzo del 2014, por declaración de Nicolás Mendoza Villa, chofer de Hernández Cardona, dijo: “que cuando presuntamente fue secuestrado el 30 de Mayo del 2013, escuchó de uno de sus atacantes. Declaró: “pinche síndico tenía muchas fuerzas”, que se les había escapado, pero no la segunda vez, cumpliendo las órdenes de José Luis Abarca Velázquez, ya que estaba indignado de que los hermanos no le daban participaciones de las obras concedidas”.
            Respecto a los testimonios de los secuestrados el 30 de Mayo del 2013, sus declaraciones son contradictorias, casi ninguna de ellas son compatibles ni uniformes; varían unas y otras, en tal virtud no se les otorga valor probatorio.

            La relación del alcalde de Iguala con Ángel Aguirre Rivero era de amigos, más que una relación política, era casi familiar. Aguirre se quedaba a pernoctar en el domicilio de Abarca. La relación se convirtió casi en familiar, por eso fue espectacular el rompimiento de ambos, que se presentó cuando Abarca incumplió la promesa de apoyar a Oscar Díaz a la presidencia municipal como se lo había prometido al gobernador. Embelesado por el poder, proyectó a su esposa, la que pronunció un discurso el 26 de Septiembre del 2014, la noche trágica de la mortandad de los alumnos de la Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.