15 de febrero de 2018

Del balcón al sótano

Eduardo Albarrán Orozco

José Francisco Ruiz Massieu decía que en la política hay que aplicar bien las matemáticas. Que hay quienes lo hacen bien y suman y multiplican, y quienes lo hacen mal, restan y dividen.
Este último proceso matemático es el que está aplicando el PRD en su alianza con el PAN y el MC, en Guerrero, sobre todo por sus pretensiones de quedarse con la mayoría de las candidaturas, reflejo de lo que sucede en su interior como instituto político al que algunas tribus, como el Grupo Guerrero, de David Jiménez Rumbo, decidieron, cavernícolamente, soldar las puertas del Comité Estatal del PRD en protesta por la mala distribución política de las candidaturas.
En sus primeros años el PRD llegó a ser la esperanza de muchos mexicanos que creían en los principios democráticos que el partido del Sol azteca enarbolaba. De los cuales ya no quedan ni los recuerdos.
Lázaro Mazón Alonso fue electo presidente del PRD en Iguala en un ejercicio democrático y participativo sin precedentes en las últimas décadas en este municipio. De esta misma forma fue electo como candidato a la presidencia municipal de Iguala, por primera ocasión. Y con este respaldo participativo ganó la elección. No solo tuvo un triunfo legal, sino, y sobre todo, muy legitimado. Lástima que todo eso se fue perdiendo gracias a los liderazgos de esa izquierda con ambiciones de poder y de dinero, que sacrificaron los principios del PRD por lograr sus intereses personales o de grupos. Así continúa el PRD, en una ruta de mayor descomposición ideológica, de proyecto y de rumbo.
Tenían razón las voces que decían que la alianza entre el PRD y el PAN era como mesclar agua y aceite, y en estos momentos se está reflejando.
No es casual que quienes fundaron el PRD, desde las bases, aquellos que hasta cooperaban con 10 pesos para la campaña, hoy abandonen las filas de un partido que, a pesar de ser tan joven, se ha envejecido convirtiéndose en un reflejo de lo que cuestionaba.
Sus conflictos internos, que no tienen nada que ver con aspectos ideológicos, de principios, de proyectos estratégicos, sino únicamente de intereses personales, los están llevando a una, cada vez más cercana, derrota electoral en Guerrero. Pero además están convirtiéndose en el mejor aliado de quienes están en contra del personaje, que no hace mucho, los liderazgos del PRD apoyaban, adoraban e idolatraban con sus discursos falsos.
A pesar de que hay quienes han informado que ya están resueltas las candidaturas por la alianza PRD,PAN y MC, la moneda aún está en el aire.
En Iguala el PAN ya manifestó su inconformidad por la falta de respeto a supuestos acuerdos políticos en los que se consideraba una sindicatura para el blanquiazul y otra para MC. El asunto es que para medio tranquilizar y ganar tiempo se anotaron a Zulma Carvajal Salgado, que siendo honestos no tiene trabajo político en el municipio, a diferencia de lo que llegó a hacer su hermano (QEPD) Justino. En una situación similar está Mauricio González Razo, quien fue pupilo de Lázaro Mazón Alonzo y esto le permitió avanzar en su corta carrera política.
Lo cierto es que los amagos de no votar a favor del PRD en Iguala, como en otras partes del estado, son latentes.

Así que se puede previsualizar que, de seguir con esta conducta de dividir y restar, en lugar de sumar y multiplicar, los resultados electorales en Guerrero, particularmente en Iguala, van a ser muy similares a los del 2015.