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“VON SCHIRACH”

Por: Carmelo Corripio Pineda “El Búho”

 

 

 

 

 

Ferdinad Von Schirach jurista alemán, introdujo dentro de la materia penal una investigación de sus asuntos legales, y los trasladó a la poética literaria. Son tan verosímiles sus análisis, que tiene sentido que el lector a través  de estas líneas conozca el prólogo de su libro “Crímenes”.

 

P R Ó L O G O

 

Jin Jarmush dijo una vez que prefería hacer una película sobre un hombre que sale a pasear con su perro que sobre el Emperador de China. A mí me pasa lo mismo: escribo sobre procedimientos penales en los que he actuado como abogado defensor en más de 700 ocasiones, pero en realidad hablo del ser humano, de sus fracasos, de su culpa y su grandeza.

Uno de mis tíos era Juez, presidente de un Tribunal de jurado. Esta clase de tribunales son los encargados de juzgar delitos contra la vida: homicidios y asesinatos. Nos contaba casos que nosotros de niños éramos capaces de comprender. Siempre empezaba con la misma frase: “La mayoría de los casos son complicados, y la culpabilidad es siempre un asunto peliagudo”.Articulo de Corripio

Tenía razón, perseguíamos los casos, pero son más rápidos que nosotros y nunca lográbamos alcanzarlos. Yo cuento las historias de asesinos, traficante de drogas, atracadores de bancos y prostitutas. Todos tienen su historia y no son muy distintos de nosotros. Nos pasamos la vida divagando sobre una fría capa de hielo; debajo hace frío, y nos espera una muerte rápida. El hielo no soporta el peso de algunas personas, que se hunden. Ese momento que me interesa si tenemos suerte, no ocurre nada y seguimos divagando. Si tenemos suerte.

Mi tío el Juez sirvió durante la guerra en la Marina, y una granada le cercenó el brazo izquierdo y la mano derecha. Pese a ello durante mucho tiempo no se dio por vencido. Dicen de él que fue un buen Juez humano, un hombre íntegro y con un gran sentido de la justicia. Le gustaba salir de caza y tenía un coto pequeño. Una mañana se adentró en el bosque, se llevó el doble cañón de su escopeta a la boca y apretó el gatillo con el muñón del brazo derecho, llevaba puesto un Jersey negro de cuello alto, que había colgado cuidadosamente la chaqueta en una rama. Se voló la cabeza, muchos años después tuve la oportunidad de ver las fotografías. Dejó una carta breve para su mejor amigo, en la que decía que simplemente estaba harto.

La carta empezaba con estas palabras: “la mayoría de los casos son complicados y la culpabilidad es siempre un asunto peliagudo”. Sigo echando de menos todos los días, a ese hombre.