5 de julio de 2018

Abrevando


Abrevando
José Antonio Lavín Reyna

“Tu vida es un reflejo de tus pensamientos. Si cambias tu manera de pensar, cambiarás tu vida”.

La perseverancia del presidente electo.

Lo que ocurrió el pasado 1 de Julio no fue una elección convencional. Los criterios técnicos y políticos que se utilizan para tratar de entender un proceso electoral, llamemos común, no aplican para hacerse una idea más o menos clara de lo que realmente pasó.
El 53% de los casi 60 millones que votaron, el 63% del padrón electoral que es de 89 millones, eligieron por una idea abstracta y poderosa: la esperanza de que el país pueda cambiar a fondo en todos los campos de la vida pública. Votaron por una revolución. Lo hicieron con la confianza y la ilusión de que eso es posible.
La última vez que algún candidato a la Presidencia obtuvo un triunfo semejante fue en 1994, cuando Ernesto Zedillo ganó todos los estados del país, pero esa vez los números del PRI obedecieron a las circunstancias extraordinarias provocadas por los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz Massieu, así como el alzamiento zapatista. Y eran tiempos en que el tricolor aún podía depender de su maquinaria electoral para ganar.
Sería injusto llamar “carro completo” a la victoria de López Obrador y Morena, pues dicha expresión estaba asociada con el voto corporativo. Salvo que se pruebe lo contrario, la avalancha de votos que se dio el Domingo fue propiciada principalmente por el enojo social con la corrupción y la inseguridad. Aun así, la extensión del fenómeno electoral del Domingo trae recuerdos de la contundencia con la que acostumbraba ganar el PRI.
El Domingo pasado la mayoría de los electores votó por una revolución de la esperanza. Las expectativas son enormes. No hacen relación a lo que pueda ofrecer un gobierno sino una revolución. Los retos de López Obrador son también enormes. Él despertó esa ilusión y ahora las tiene que cumplir. Su legitimidad es muy grande y va a tener un espacio muy amplio de tiempo antes de tener que presentar resultados contundentes.
Existe una opinión muy extendida que subraya que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es producto del hartazgo ciudadano ante las políticas impulsadas por los dos últimos gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
El triunfo de AMLO también pasa por sus ideas, por sus propuestas y por lo que representa como líder social y político. No todo se debe a la reacción ciudadana ante los malos gobiernos y las condiciones estructurales (pobreza, desigualdad, corrupción, violencia y un largo etc.). Sin duda, no podemos restarle méritos al personaje. Su tozudez, terquedad, persistencia y su infatigable recorrido por todos los rincones del país, son activos que pesaron en el ánimo ciudadano a la hora de emitir su voto. El trabajo a ras de piso, de ensuciarse los zapatos, como coloquialmente se dice, fue una actividad que ha desarrollado AMLO al menos durante la última década. Sin ese trabajo no se entendería el crecimiento de MORENA, un partido que con tan sólo 4 años de fundación ya es el partido político más grande de nuestro país.
AMLO, a pesar de sus críticos, fue un candidato de izquierda; el primero que ocupará la presidencia de nuestro país. Representa el triunfo de tantas décadas de lucha, de la persistencia de muchos ciudadanos que padecieron el exilio, la marginalidad, la represión, por haberse opuesto al autoritarismo del régimen político mexicano. Con el triunfo de AMLO se reivindica a los movimientos gremiales, estudiantiles, a luchadores por los derechos humanos y tantos otros que han sufrido persecución por sus ideas políticas. El triunfo de AMLO condensa el sueño de muchos hombres y mujeres que no han dejado de luchar por un país mejor.
Algo Más…
AMLO basó su campaña en una estrategia pedagógica cuyo eje fue denunciar la corrupción a través de un discurso persistente que terminó de convencer a los ciudadanos de votar por su proyecto
En el caso particular de algunas entidades, por los excesos y corrupción de mandatarios estatales y alcaldes. Ciertamente la corrupción y la impunidad, así como la violencia que ha llenado de luto a miles de familias de nuestro país, explican en mucho esa distancia que ha ido creciendo entre la clase política y la ciudadanía. Y por supuesto, ayudan a explicar la reacción de la población este último Domingo.
Esperando que los que se subieron al barco de AMLO y ganaron estén a la altura de su líder y lo honren realizando un gobierno austero, transparente y con humildad.
Sin embargo, en el caso de Iguala, el alcalde sin consultar a nadie ya nombró a futuros miembros de su gabinete, amigos de la infancia; todos repetirán sin haber demostrado en su primera experiencia su profesionalismo y capacidad. Mal empieza el ganador que no ganó. Debe ser humilde y reconocer que ganó el carisma de AMLO. Debe honrar ese esfuerzo dejando de lado a sus amigos y de inmediato darse a la tarea de conformar un grupo integrado por hombres probos para un comité de compras y adjudicación de obras y sobretodo un contralor totalmente independientes. Espero que mi buen amigo Frumencio Ramírez Cardona, ahora como síndico, haga valer su capacidad y evite junto con la primer síndico y los cuatro regidores Morenos la rapacidad que mostró Jaimes Herrera en su primera administración.
CDX.- A las autoridades del municipio parece que lo sucedido el pasado Domingo no les importa. No han entendido el mensaje que la mayoría de la ciudadanía silenciosa está harta de la corrupción y la impunidad. Pese a ello, ni un solo dedo han movido para evitar la rapacidad e impunidad de los agentes de Tránsito, que no se les quita lo ratero. De verdad es vergonzoso su accionar en contra de los camiones que por obligación deben cruzar la ciudad. Será verdad que esa oficina no ingresa dinero alguno a la Tesorería y no obedecen de manera vertical a la autoridad legal. Debe recordarse que con Abarca ellos entregaban a los conductores a la Policía. Por eso las decenas de desaparecidos.
Los partidos políticos deben aprender la lección. Los ciudadanos debemos exigir que se cumpla el cambio. Estamos ante el inicio de una nueva época de nuestra historia nacional.
Sabías que: Las moscas vomitan los alimentos y luego se lo vuelven a comer. Su aparato digestivo es rudimentario; le escupen al alimento para que se vuelva viscoso y luego lo tragan. Deben ser eliminados de nuestro hogar, son causantes de enfermedades que pueden afectar fuertemente la salud.
Hasta la vista.