23 de marzo de 2018

LLAMADO CIUDADANO


Compañero Comerciante: 

“El camino hacia el infierno está empedrado con buenas intenciones”. Algo así nos está pasando, porque nuestro sistema con la mejor de las intenciones nos hunde más y más. Con sus respectivas variantes, toda monarquía se hace cargo en general de los gastos de su corte; es decir, que la corona paga los gastos de príncipes, duques, etc. Imaginemos una familia en la que el “abuelo” se hace cargo de hijos, nueras, yernos, nietos, hermanos, etc. Y que aparentemente “trabajan”, pero que en la realidad todo el tiempo dependen del apoyo del “pater familias”. Creo que queda claro que llegará un punto de quiebre, puesto que no importando cuanto tenga “el abuelo”, en algún punto no será posible continuar con ese sistema, en el cual con la mejor de las intenciones de proteger a su familia en el fondo sólo los vuelve dependientes y parásitos. Así nuestro sistema moderno está llegando a un punto de quiebre puesto que nuestro gobierno tiene la carga de los gastos de toda su infraestructura, y obviamente lo más caro es lo de primer nivel: Presidente de la república, gabinete, diputados, senadores, gobernadores, etc. Nuestro gobierno entre más grande, más inútil, ya que crear más instituciones solo revuelve más, la tan enmarañada burocracia que nos cuesta a todos. También juntos y revueltos los grupos de poder que controlan nuestro sistema de gobierno les pasa lo mismo. Por eso sucede que aunque los ingresos de éstos crecen continuamente, al final necesitan más, y aunque no se crea es para gastos. “Para un vicio no habrá dinero que alcance”. Así también para lujos, ya que siempre habrá un nivel superior con más confort, servicio, calidad, atención, etc. Un ejemplo de lujos extremos lo podemos ver en Dubái, donde crearon de la nada islas artificiales para proveer de servicios turísticos a clientes muy especiales, quienes buscan algo más puesto que lo que existe ya no les satisface. Habrá quienes lo consideren imposible y otros lo vean ridículo, pero en la mayoría de los casos, los poderosos no hacen dinero para guardarlo, sino para gastarlo. Y esa es la loza que tenemos que cargar. Este sistema que con cadenas modernas nos obliga a trabajar para una “monarquía mundial” que no importando cuanto esté ganando siempre necesitará más, porque nunca la podremos satisfacer. Y lo triste de nuestra realidad es que la mayoría no lo puede ver o no lo quiere ver. Preferimos pasar el tiempo distraídos o entretenidos. Nuestra principal distracción es la crítica personal que crea más división y nos mantiene ocupados, y de este modo pareciera imposible organizarnos. El llamado a la reflexión es a tomarnos unos minutos al día y abrir los ojos, ver que algo está pasando y que a nuestro sistema realmente no le importamos, que es más fácil empeorar que mejorar. Pero qué hacer entonces: lo primero es razonar internamente y ver un poco más allá de solo chismes, futbol, novelas, etc. Después es darnos cuenta que vivir divididos no nos conviene. La propuesta es a vernos de manera diferente. No se necesita aplaudirle a nadie, ni de estar de acuerdo con todo. El principal punto es hacer a un lado la crítica personal y no esperar que el otro cumpla con los estándares de moral que satisfaga nuestra creencia o nuestra costumbre. No necesitamos enamorarnos, tal vez ni caernos bien, lo que necesitamos es saber que solo organizados podremos hacer algo para cambiar nuestra realidad. También es necesario entender que de la noche a la mañana no vamos a corregir 30 años de errores, y solo por dar un número. Votar no soluciona nada por el solo hecho de votar. Cierto, pero es peor no votar, ya que si continuamos sin votar dejaremos el destino de la mayoría en manos de unos cuantos y por consecuencia la compra de votos sí puede definir una elección, ya que con pocos votos que se compren se hace la diferencia suficiente que cambie la decisión del pueblo. Nadie puede ver el futuro y saber lo que va pasar, pero lo que sí se puede calcular es que si seguimos apáticos, sin votar, y sin organización, nuestra realidad no va mejorar, puede empeorar, ya que nuestra élite de poder jamás va saciar su hambre de recursos. Nunca habrá dinero que les alcance para cubrir todas sus “necesidades”, sin importar cuanto aumenten sus ingresos, sus gastos les seguirán muy de cerca, y con tal de no perder sus privilegios pueden repartir dádivas y “apoyos” a todos los que les ayuden a conservar el poder. 
ATENTAMENTE TU AMIGO 
ING. RAMIRO OCAMPO RODRIGUEZ 
CIUDADANO CANSADO DE LO MISMO