20 de marzo de 2018

Abrevando


José Antonio Lavín Reyna
“Nos diferenciamos de las mansas reses llevadas al rastro solo en que nosotros elegimos a nuestros verdugos”:  Conde de Mirabeau

Festejos sin razón.
Existen muchas ciudades en el país que llevan de forma muy clara y precisa la fecha de su creación. Lamentablemente en el caso de Iguala, no existe ninguna certeza de tal fecha, podría estar documentado nuestro origen en los archivos parroquiales, únicos datos documentales de los primeros registros de los habitantes, decir que los chontales o los aztecas estaban establecidos, es falacia,  ningún códice lo cita, menos aún existen vestigios que permitan determinar algún dato al respecto. En las ciudades que si tienen fechas concretas de cumple  años, las autoridades municipales hacen grandes fiestas, en Iguala dichas autoridades, aprovechan una fecha escrita en el Plan de Iguala, para celebrar la confección de la bandera trigarante, y darle a la población según ellos, su fiesta, lo que es indudable que pese al enorme gasto, solo una parte de la población, sólo una parte, disfruta de los festejos, el resto únicamente se voltea y comenta que es aniversario de la ciudad.
En octubre se festeja al santo patrono San Francisco de Asís, como parte de la tradición de la creación de los primeros caseríos en esta ciudad, tampoco se tiene, salvo la figura de  Luis Gonzaga Vieyra, que planto los 32 tamarindos de la plaza central, una huella escrita de las personas que a lo largo de los años han dejado una huella en el crecimiento y desarrollo de la ciudad,
Los ciudadanos de ayer y los de ahora son totalmente distintos, ya no quedan muchos de aquellos hombres y mujeres que abrieron los caminos, zanjas, canales y surcos para que las tierras del Valle de Iguala fueran productivas, que colocaron las bases para el comercio. Se acabó el oficio de saber hacer con zacate y el lodo, los adobes y tabiques  hacer las viviendas iniciales, que permitieran aislar, a su modo, los terribles calores del valle de Iguala.
En sus inicios, el comercio utilizaba las mulas, caballos y burros, que por cierto no contaban con aire acondicionado, para el traslado de sus mercancías o el arreo de los animales. Existieron carros de madera, con enormes ruedas tiradas por animales, para hacer más fácil el traslado de gentes y cosechas.
Con el correr delos años, los seres humanos pretendemos una mejor vida, los años y la evolución de la ciencia han dado al hombre (como género, no se asusten las mujeres) la posibilidad de vivir mejor, tener una mejor calidad de vida. Uno pensaría que todos los habitantes de Iguala y su valle tienen esas condiciones de bienestar, pero no es cierto, sobre todo, cuando vemos la miseria en muchas de las colonias de la ciudad y del municipio, cuando vemos a tantos hombres y mujeres que deambulan por las calles pidiendo limosna para poder comprar algo de comer, aunque muchos de ellos para alcohol o drogas.
No existen  casas hogar, casas para ayudar a personas a dejar las drogas, existe un asilo manejado por ciudadanos que sienten pena por esos abandonados del sistema. Lo cierto es que el Municipio y el Estado han dejado a instituciones no gubernamentales hacer el trabajo que el mismo gobierno, en sus tres niveles, no hacen.
Existen pocas organizaciones con buenos fines, pero se prostituyen por cuestiones políticas y luego se dedican a solicitar recursos al gobierno para sus proyectos.
No sabemos con certeza cuando es el cumpleaños de nuestra ciudad y menos cuantos años festejaría, pero lo que es cierto es que en lugar de avanzar ahora tiene un sistema de transporte público caro, malo e ineficiente y cuyos permisionarios incrementan el precio del pasaje cuando se les antoja, tenemos un pésimo servicio de recolección de basura, un pésimo sistema de alumbrado público, un ineficiente y pésimo servicio de distribución del agua potable. ¿Por qué las autoridades en lugar de tratar de resolver las verdaderas carencias de la ciudad, se la pasan pavoneándose  de su feria, cuando deberían atender con atingencia las carencias de seguridad, transporte, educación, trabajo, salud, etc.? ¿Realmente conocen los alcaldes de los Ayuntamientos a la gente que gobiernan y sus necesidades? Ahí se los dejo de tarea.
Algo Más…
Respecto a la columna pasada, es necesario enfatizar que también existen las normas religiosas, que son heterónomas como las anteriores, son internas porque regulan el comportamiento de un individuo de acuerdo a las disposiciones de la religión que practica, son incoercibles y sus preceptos solo obligan al sujeto que pertenece a determinado grupo religioso.
En una época, estas reglas de conducta tenían una enorme fuerza, se obedecían de manera indiscutida, lo que hoy no sucede, por lo que se dice que en nuestra sociedad hay ausencia de Dios, lo que deja abierta la puerta al pecado y a la anarquía social. Vale la pena puntualizar que las normas religiosas rigen la interioridad del sujeto en cuanto a creyente de una determinada religión y que en una época, este tipo de normas eran obedecidas sin discusión alguna, por tanto podemos decir que son normas incoercibles, heterónomas y rigen la conducta interna del hombre. Existen también las normas morales que son autoimpuestas, internas, incoercibles y autónomas, Son reglas que el hombre se impone a sí mismo y generalmente sustentan valores cuya obediencia es autoimpuesta, a pesar de ser incoercibles son estrictamente obedecidas por un individuo o grupo de individuos.
CCCLXXXI.- Con respecto a mi poco interés por la política, le puedo indicar varios casos: empiezo por otro ex presidente que hizo un vodevil de su gobierno, donde antepuso sus pasiones amorosas a la práctica de un buen gobierno. Sus acciones fueron de puras ocurrencias. Bueno, para el dinero, implantó forzosamente el diezmo  en cualquier obra; la feria fue el negocio familiar, permitió que las fuerzas de seguridad cometieran desmanes e inició su degradación. Debido a que en este país no tiene verdaderas instituciones que vigilen con todo rigor, dejó de realizar las obras planeadas, presentando solo facturas falsas, la Contralaría del Estado como siempre solapó mediante una módica cuota estos desvíos.   Creo que los igualtecos no meremos siquiera a un candidato siniestro y cínico, lo de ratero sale sobrando.
Todos callados; los árboles talados que remedio, el piloto en campaña, cambió de Tesorero para no tener dudas que va por todo.  Que le va a importar la ecología; lo primero es el billete.
Los crímenes dolosos continúan a la orden del día, mas sin embargo para el gobernador y presidente municipal  todo es tranquilidad y armonía. Por eso, los igualtecos callados nos vemos más bonitos.
Sabías que: Descubrieron que el aroma de la flor del jazmín causa lo mismo que ciertos sedantes y anestésicos: alivia la ansiedad y da sueño.
Hasta la vista.