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8 de julio de 2017

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

Delincuencia organizada y control de los penales
La madrugada del viernes 3 de enero de 2014, la muerte entró silenciosa al penal de Tuxpan, en el municipio de Iguala de la Independencia. Cerca de las 2:00 horas, un grupo de sicarios accesó a esa cárcel. Un grupo de custodios los enfrentó. Los estruendos de las armas de fuego vomitaron su mensaje funesto y de terror. Del intercambio de balas, quedaron tiradoscuatro internos y cinco de los atacantes. Todos murieron. Dos más resultaron heridos de gravedad. La refriega inició por el control del penal que tenía en ese entonces, Ismael Ocampo Álvarez, La Naila del grupo delictivo La Familia Michoacana. Y el grupo Guerreros Unidos se lo arrebató violentamente. De hecho, cuando la funeraria y familiares trasladaban el cuerpo de La Naila hacia Cuernavaca, la noche de ese mismo viernes, un comando armado los interceptó cerca de la comunidad dePlatanillo. Con palabras altisonantes bajaron el ataúd, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego. Tres días después de esa escaramuza, otros tres reos que fueron trasladados del penal de Tuxpan, al de Las Cruces en Acapulco, también fueron asesinados al interior de este último penal. Y los mensajes por los controles de los penales en Guerrero, parecen sacados de una película de horror e interminable. Desde luego, producto natural de la descomposición de las instituciones. Y de las corporaciones policiacas y de seguridad, encargadas de las rehabilitaciones fallidas y corrompidas en las cárceles mexicanas.
LAS CRUCES: FUERA DE CONTROL.- El penal de Las Cruces en Acapulco, ha proyectado diversas irregularidades. Porque pese a las denuncias constantes sobre el tráfico de armas a su interior, nada pasa. También, sobre la disputa sangrienta por el control del penal por parte de grupos de la delincuencia organizada. De ahí deriva la más mortal de las noticias: ayer jueves, 28 reos fueron asesinados a su interior. Algunos, a balazos. Otros, con arma punzocortante. Los menos favorecidos, decapitados. Y como en la versión del zafarrancho sangriento en Iguala, todas apuntan hacia una feroz riña por el control de ese centro de Readaptación Social, un espacio donde las autoridades de seguridad ya perdieron el control desde hace mucho tiempo. Sobre todo, el secretario de Seguridad Pública, Pedro Almazán Cervantes. Y hay dos lecturas políticas al respecto: 1.-La masacre en Las Cruces ocurre cuando se reunirían en Acapulco, precisamente ayer 6 de julio, el secretario de Seguridad Interna de los Estados Unidos, John F. Kelly, con los secretarios de la Defensa y de La Marina, Salvador Cienfuegos Zepeda y Vidal Soberón Sanz. Abordarían temas relacionados con la delincuencia y el narcotráfico. ¿Acaso pudo tratarse de un mensaje siniestro y de advertencia para estos personajes? 2.- Ocurre también cuando arribaron al puerto de Acapulco, más de 300 policías y agentes de la Fuerza Conago, cuyo propósito es combatir el robo de automóviles. Todo lo anterior, por gestión directa del jefe de gobierno capitalino, el perredista Miguel Ángel Mancera Aguayo, titular de la Conago y uno de los aspirantes a encabezar la candidatura presidencial del Frente Amplio Democrático, para la elección de julio de 2018. ¿Es también, un mensaje cifrado para Mancera?

HOJEDAS DE PÁGINAS…La muerte volvió a trabajar también en Chilpancingo, la capital. La tarde de ayer se contabilizaron al menos cinco ejecutados a balazos. Y ninguna autoridad se mueve. Ni pasa nada…Mezquino en demasía, se comportó el secretario particular del gobernador, César Armenta Adame, al fungir como padrino de la generación 2014-2017 del Cbtis 134, y no obsequiarles a sus más de 500 ahijados, ningún presente. Solo prometió gestionar un techado para la institución. Con esas avaras prendas, aspira a convertirse en alcalde de la capital.