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5 de julio de 2017

Caso Chavarría:
Dos líneas del crimen organizado, una
liga a asesinos de los líderes nu' saavi

Con autorización del autor publicamos un fragmento del libro Asalto a un poder, que comenzó a circular en estos días. En esta novedad editorial, Marco Antonio Mönge Arévalo relata, a partir de documentos oficiales, las estrategias fallidas del gobierno que quiso establecer como verdaderas, en relación al asesinato político de mayor impacto en los últimos años en el estado de Guerrero, el del Presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local, Armando Chavarría Barrera. Asalto a un poder está disponible en su versión electrónica y física en amazon.com.
 
 (PRIMERA PARTE)
 Marco Antonio Mönge Arévalo

El informe de la investigación en torno al caso Chavarría, integrado por la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), que se desprende de la carpeta de investigación BRA/SC/02/1751/2009, señala que se documentaron dos versiones que involucraban al narcotráfico con la muerte del Presidente de la Comisión de Gobierno, las dos hacen referencia a la colaboración de personas presuntamente vinculadas al secuestro y al narcotráfico.
La primera tiene que ver con el presumible vínculo sentimental que tuvo Chavarría con la esposa de un hombre dedicado a la venta de estupefacientes; y la segunda con la de supuestos personajes que se dedicaban al secuestro y al narcotráfico, pero en esta última no se aclara cuál sería el móvil del asesinato.
Esta tesis está soportada, en principio, en llamadas telefónicas anónimas al Centro de Control y Comando 066 y a la Procuraduría General de la República (PGR) “en las que proporcionaron nombres de los supuestos responsables del homicidio” de Armando Chavarría Barrera.
Un día después del asesinato de Armando, cerca de las 15:30 horas, personal de la Coordinación Regional de la Policía Ministerial dependiente de la PGJE recibió una denuncia anónima, por escrito, del sistema 089, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil Estatal.
Con número de folio 797 la comunicación señalaba a Dalia Colín Parra como amante de Chavarría, y que Eusebio Rodríguez Adame, alias Nacho, esposo de Dalia, por despecho, asesinó a Armando Chavarría:
“Dalia Colín Parra de 38 años de edad, 1.62 de estatura, complexión robusta, tez morena clara, nariz afilada, pelo corto color negro, ojos medianos boca mediana y labios delgados.
Nacho es narcotraficante de 45 años de edad, de 1.68 de estatura, tez clara, complexión robusta, cabello ondulado color negro, ojos pequeños color café oscuro, cejas pobladas, boca mediana.
”Que esta mujer era amante del Lic. Chavarría, que Nacho narcotraficante lo mandó matar por esta situación.
”Que ambos tienen su domicilio en calle Benito Juárez núm.10 Col. Vista Hermosa, en Chilpancingo”.
Dicha denuncia quedó registrada el 9 de septiembre de 2009 en el oficio NUM.CG-066/284/2009, suscrito por el coordinador Estatal de Servicios de Emergencia 066 y Denuncia Anónima 089 en el estado, Francisco Sandoval Vázquez.
En otra comunicación anónima realizada desde un teléfono público al 066 de la ciudad de Iguala, según el informe, los delatores advirtieron que en el hotel “María Isabel”, ubicado en la colonia Centro, a la altura del restaurante “Los Laureles”, se encontraban cinco sujetos en una camioneta Cherokee, color negro, quienes “mataron al Lic. Chavarría y que en ese lugar iban a recibir el pago”.
Dalia Colín Parra, una mujer de 38 años de edad —no encajaba con las treintañeras que marcan la Línea Afectiva del expediente—, casada con Eusebio Rodríguez Adame, con quien procreó tres hijos, ama de casa, originaria de Acapulco, avecinada en Chilpancingo.
Al rendir su declaración ministerial, el 11 de noviembre de 2009, esta mujer negó los hechos y rechazó conocer a Armando Chavarría; relacionó a su concuño, con quien dijo había tenido problemas con anterioridad y a quien acusó de que “posiblemente esta denuncia puede ser en venganza”.
Eusebio Rodríguez Adame, alias Nacho —de 48 años de edad, con apenas instrucción primaria, de oficio herrero, originario de Coapango, municipio de Chilpancingo, con el mismo domicilio de su esposa Dalia Colín Parra— declaró el mismo día, argumentó desconocer a Chavarría y negó los hechos.
Los agentes de la PGJE intervinieron el número telefónico de su domicilio. No obtuvieron información que los llevara a profundizar las pesquisas. Lo único que confirmaron fue que “estas personas se dedican a la actividad que declararon, además que son de bajos recursos económicos”.
 El Pichi, un asesino sin rastro
La segunda versión relacionada a esta hipótesis tiene que ver con personajes que se dedicaban al secuestro y al narcotráfico, las comunicaciones se hicieron llegar a la PGR a través de las cuentas de los correos electrónicosricardodeelvalle@hotmail.com y raulsanchezlucas@hotmail.com enviados en septiembre y noviembre de 2009.
En el correo ricardodeelvalle@hotmail.com, denunciaban, de manera anónima, a unos “narcos de Acapulco que están secuestrando jovencitas y están involucrados en la muerte del Lic. Chavarría y de dos militares del puerto de Acapulco, que algunos más se encuentran en Cuernavaca, Morelos que, fueron a secuestrar a una persona, son dos y están fuertemente armados, se trasladan en una camioneta blanca Hilux, placas GVT1100 del estado de Guerrero” [sic].
Dicha comunicación fue remitida a la PGJE por la entonces delegada de la PGR en Guerrero, Estela Cadena Azcona, mediante el oficio DEGRO/4923/2009 el 10 de noviembre de 2009.
En la segunda comunicación remitida a la PGJE vía oficio DGRO/43OO/2009 el 28 de septiembre del mismo año, por la misma delegada de la PGR del correo raulsanchezlucas@hotmail.com, los supuestos denunciantes solicitaban la dirección de un correo electrónico para proporcionar nombres de los homicidas de Chavarría, de presuntos “sujetos que se dedican al secuestro y al narcotráfico”.
Los agentes de la PGJE entablaron comunicación vía correo electrónico con el usuarioraulsanchezlucas@hotmail.com. Durante la investigación lograron saber que el correo electrónico provenía del municipio de Tecpan de Galeana; además, el informante reveló que a quien se refería era a un sujeto apodado El Pichi, radicado en Suchil, una comunidad perteneciente a Tecpan de Galeana.
Según el documento, las pesquisas en ese punto llevaron a los agentes de la PGJE a investigar a El Pichi, de quien lograron saber que su nombre era José Luis Ramírez, jefe de la plaza y de sicarios en el municipio de Ayutla de los Libres, pero no especifica a qué grupo delictivo pertenecía.
Como se establece en el legajo en la Séptima Etapa de la Investigación, Tomo VIII, de ese sujeto la PGJE sólo logró saber, extraoficialmente, que El Pichi fue ejecutado en Tecpan de Galeana, así lo desliza la dependencia estatal al solicitar información al fiscal de la región de la Costa Grande:

“Si en los libros de gobierno de registro de averiguaciones previas, que se llevan en las agencias del Ministerio Público de la ciudad de Atoyac de Álvarez y Tecpan de Galeana, Guerrero, cuentan con algún registro de averiguación previa integrada por algún ilícito, donde se encuentre como agraviado el C. José Luis Ramírez “N” (a) El Pichi, del año dos mil seis a la fecha, lo anterior es en razón que de acuerdo a información extraoficial, con la que cuenta este órgano investigador, se tiene conocimiento que esta persona fue privada de la vida en la ciudad de Tecpan de Galeana, Guerrero” [sic].