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2 de junio de 2017

Polítikas

José Joaquín Román

-Iguala, Municipio fallido.
-Sin seguridad.
-Tampoco agua y alumbrado público. 

Un seguidor de la página de Facebook de EL DIARIO DE LA TARDE, Mauro R. Román, escribió lo siguiente como comentario al discurso del presidente municipal, Herón Delgado, durante la reciente visita del gobernador Astudillo a Iguala, donde el edil manifestó su apoyo “tope donde tope” a Astudillo Flores:
“Han visto los baches del boulevard donde gran parte de igualtecos acude a hacer ejercicio?? Y qué tal los del periférico casi frente a la Estrella de oro y tantos y tantos más baches en Iguala?? A eso se refiere el viejito Herón Delgado tope donde tope tu carro, un gobierno que no es capaz de solventar lo más elemental o más sencillo en su municipio, pero que por el contrario admira, respeta y respalda a un gobernador como Astudillo que no tiene gobernabilidad en ninguna parte del estado y que es sólo una figura decorativa, deja mucho que desear. Recordemos que este señor llegó de rebote a ser presidente y por eso mismo, por haber recibido ese regalo al menos los igualtecos esperan que ya se deje de zalamerías corrientes que nada más dejan ver el servilismo con el que se conduce y le ponga un poco de ganas a su trabajo”.
Tiene mucha razón este ciudadano. Así como se ha dado en llamar Estado fallido al Estado mexicano –entendiendo por Estado el concepto socio-político que establece que un Estado nacional está conformado por su población, territorio y gobierno---, también se puede hablar de un Municipio fallido.
Nos explicamos.
Si un sistema democrático, como el que se precia ser el sistema político mexicano, desde sus municipios, pasando por los estados y el gobierno de la República, no sirve para llevar los servicios elementales a la población, ha fracasado; es un Estado fallido, o en el caso de Iguala un Municipio fallido.
La función principal del Estado es brindar seguridad a la población y en México es evidente, desde hace lustros, que no sucede; por eso los analistas y politólogos hablan de un Estado fallido.
Pero si ese sistema político basado en un sistema democrático tampoco garantiza los servicios básicos a la población, también se puede hablar de un municipio fallido o un gobierno del estado fallido, que en el caso de Guerrero es evidente porque la seguridad no existe.
Por eso los politólogos afirman que una democracia que no se refleja en calles pavimentadas, es una democracia que no sirve. Y nosotros agregaríamos: una democracia que  no se refleja en alumbrado público  y dotación de agua potable eficientes, tampoco sirve.
Y ese es precisamente el caso de Iguala.
Como lo señala el usuario de Facebook en su comentario-denuncia, en Iguala carecemos de los más mínimos y elementales servicios: calles y avenidas principales sin agua potable y alumbrado público, amén de los baches, sin que el gobierno municipal en turno atienda eficaz y oportunamente esta falta de servicios, ante, hay que decirlo, la apatía y egoísmo de la propia ciudadanía afectada, que prefiere comprar una pipa de agua en $500 en lugar de organizarse y exigir por medio de protestas pacíficas el cumplimiento de la prestación eficiente de los servicios públicos a los funcionarios y ediles municipales: para eso cobran en el ayuntamiento salarios millonarios al año.
Pero no, en Iguala padecemos, casi ancestralmente, falta de agua, de alumbrado público, baches y en los últimos años una preocupante inseguridad.

Por eso el de Iguala es un Municipio fallido.