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17 de junio de 2017

PATADAS BAJO LA MESA

Moisés Ocampo Román.

EL VALOR DE DECIR LAS COSAS.

A mí me cae mal todo aquel periodista o que dice serlo que se me pone enfrente en la crítica, y más aún que NO ha salido de ser perico en la jaula con sabor a chayote, es decir que para ser trompudo debes tener labios gruesos y grandes y no solo escribir por escribir. Y me refiero a Efraín López Morales que antier escribió en este periódico una jalada de critica a mi columna en donde yo platico con mi Tía Eduviges lo que sucedió en un convivio de los periodistas con el presidente Herón Delgado; y mi Tía Eduviges se aventó con todo a los periodistas y de paso me critico a mí, este tipo con gran cinismo propone que los gobiernos nos capaciten, es como decir que el gobierno capacite a los sicarios como usar sus armas, digo permítanme este ejemplo quizá exagerado pero quise explicarme mejor.
Habla de “vulgares descalificaciones” ¡vaya que le acomodo el saco! Y claro que se refiere -sin decirlo por falta de pantalones- a mi colaboración para este diario, y Efraín habla de miserias morales que, cuando fue cacheteado por un editor de un diario se avasallo ante el poderoso, y no solo puso la otra mejilla sino también puso su dignidad, y sin más casi le agradeció las cachetadas a infame personaje ¡que miseria de hombre! 
Su opinión en el diario de la tarde “todo tiempo” solo demuestra dos cosas: que se sintió ofendido o que tiene envidia quizá de la buena porque yo no necesito lamer nada para estar en los medios de comunicación.
A este tipo le paso cuando en un show de un ventrílocuo en la feria de Iguala que tenía un muñeco en su mano izquierda y de repente en pleno show se para un borrachito al baño y tenía que pasar por el escenario en donde estaba Jesús María con pujitos que era un muñeco, entonces le dice el comediante por medio de su muñeco ¡órale pinche briago a ver si te la encuentras! Que voltea el borrachito y se dirige al muñeco: “te voy a romper tu madre pinche pujitos” y entonces el muñeco se voltea hacia Jesús María y le dice: ¡oye este pendejo cree que hablo! 

Mi Tía Eduviges es muy grosera, lo acepto, pero si algo te molesta Efraín se lo comento que NO diga groserías porque te molesta, y otra, te aseguro que mañana le lavo la boca con jabón de chile para que ya no diga tantas groserías y leperadas y la voy a mandar al curso que les va a dar el gobierno para que se le quite lo vulgar y se vaya a chingar a su madre. Perdón.