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30 de junio de 2017

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

PRD: complicidades, defensas y ambiciones

Eel PRD se dieron varios bandazos políticos durante la semana que concluye. Algunos de plano, estuvieron fuera de toda proporción. Otros, instalados en el contexto de la pugna por el poder presidencial que ya arrancó. Pero lo más visible, fue la apatía política de notables personajes de ese partido. Basta con ubicar algunas partes medulares de esta patética novela política de la vida real.
PRD: A FAVOR Y EN CONTRA.- Desde el martes pasado, el PRD mostró movilidades e inmovilidades. Y se lee así: 1.- En el Congreso local creció la andanada de ataques políticos contra el edil perredista de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, tras la elección de comisarios del pasado domingo, en el Acapulco rural. Fue evidente “la línea” gubernamental para cuestionarlo reiteradamente. Sobre todo, a raíz del homicidio de un militante priísta, que al final resultó ser perredista. El punto sin embargo, apunta hacia la notable apatía al respecto, de la coordinadora de los diputados locales perredistas, Erika Alcaraz Sosa. Se entiende que recibió “línea” para callar, no solo de sus acuerdos políticos soterrados con el gobernador priísta Héctor Astudillo, sino sobre todo, de su jefe político, el ex coordinador perredista del Congreso local, Bernardo Ortega Jiménez. La conclusión en obvia: Con miras a la disputa del poder en la elección de julio de 2018, Bernardo rema en contra de Evodio, su propio compañero de partido. Y genera entendimientos en lo oscurito, con el PRI. 2.- El pasado miércoles, el presidente del Consejo Nacional del PRD, Ángel Ávila Romero, fustigó al gobernador Héctor Astudillo, a “parar la campaña delinchamiento político contra el gobierno perredista de Acapulco, frenar la violencia política a la que está incitando y se concentre en dar resultados por “el gobierno fallido” que encabeza”. Desde luego que la dirigente nacional del PRD, Alejandra Barrales  -de luna de miel política con el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, con la mira puesta en tejer la ignominiosa alianza PAN-PRD para la elección presidencial de 2018-, eludió la confrontación política con el gobernador tricolor. Y por eso envió a Guerrero, a Ángel Ávila. 3.- El candidato perdedor del PRD en la reciente elección el Estado de México, Juan Zepeda Hernández, vino a “placearse” a Guerrero, como eventual aspirante a encabezar la candidatura presidencial por el Frente Opositor integrado por PAN-PRD. Mareado por sus instintos insaciables de poder, Zepeda ya olvidó que el gobernador del Estado de México, el priísta Eruviel Ávila Villegas, negoció con Héctor Bautista López, líder de la tribu Alianza Democrática Nacional (ADN), que el propio Zepeda, no aceptara la alianza electoral con el Morena en esa sucia y pestilente elección. A cambio, el PRI cedió a esa tribu perredista, el municipio de Nezahualcóyotl, de acuerdo a una investigación de la revista Proceso. Y Zepeda vino como turista político a Guerrero. No fijó postura sobre los sistemáticos ataques del PRI y del gobernador Astudillo, hacia el edil perredista de Acapulco. Tampoco se atrevió a demandar justicia por los perredistas asesinados en lo que va del actual sexenio. Su propuesta en todo caso, fue buscar el aplauso y el reconocimiento a sus pactos de poder inconfesables y corrompidos. Tres actos del PRD, que confirman sus incongruencias ideológicas. Y su declive.

HOJEADAS DE PÁGINAS…En un intento desesperado por vender mediáticamente, la idea de una irrompible y simuladaunidad priísta, el gobernador Héctor Astudillo, se llevó al diputado local, Cuauhtémoc Salgado Romero, a su gira por San Miguel Totolapan. Lo vendió como un producto político leal a su proyecto. Y en abierta postura que ventiló en las redes sociales, el legislador local tricolor se deslindó de las acciones de su hijo, Temito Salgado Arroyo. Antepuso el resguardo de la política y sus relaciones de poder tricolor, al amor filial. Qué tal.