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11 de mayo de 2017

Abrevando

José Antonio Lavín Reyna
“Sin principios ni convicción la lealtad no existe y toda amistad es falsa”: Fidel Castro Ruz.

La sociedad civil debe participar.
Mucho se habla de la corrupción de la clase política y de la impunidad en la que se mueven, sin embargo la poca participación de la sociedad civil ha dado origen al surgimiento de otra clase de individuos que gozan de total impunidad, son los grupos delincuenciales que extorsionan, secuestran, cobran piso, roban vehículos y que cínicamente le señalan a sus víctimas que les vale un verdadero cacahuate que los filmen, ya que ellos, están totalmente seguros, al igual que los políticos rateros que gozaran de total impunidad.
Cuando la sociedad civil se involucra en la vida pública,  se convierte en la  única opción de encauzar movimientos que permitan lograr en el combate a la impunidad de políticos y delincuentes... por tanto merece la pena llevarla a cabo... teniendo presente la idea de gestar la aparición de una nueva generación de servidores públicos que comprendan la imperiosa necesidad que tiene un país aletargado por tantas promesas incumplidas y poder conformar una plataforma de relanzamiento.
Constantemente en mis escritos trato sobre lo lamentable que resulta el hecho de que la política en nuestro país esté secuestrada y pervertida por mercenarios profesionales disfrazados de “políticos”. Es justo reconocer que existen muy contadas excepciones de funcionarios públicos en verdad comprometidos con su tarea de servicio, sin embargo, lo que más abunda es esa camarilla de gente sin escrúpulos y cuyas características dan vida a un monstruo de letal conformación ausente de toda ética y principios, pero a la vez proclive a la perversidad, a la corrupción, al cinismo, a la traición y a la componenda de una conducta desvergonzada hasta rayar en lo indecible representando un pesado lastre para el avance de nuestro país. Sin duda alguna la política no es eso.
Por ello, debemos tomar conciencia que no debemos convencernos de que quienes nos gobiernan (sobre todo quienes lo harán en el futuro) no tienen remedio. Sería un error pues a final de cuentas, nuestra apatía, daría pie a que sean precisamente ellos o sus clones de ocasión, los que nos seguirán gobernando a pesar de que los detestamos... para decirlo más enfáticamente con la intención de que lo entiendan bien, los vomitamos...
La sociedad participativa tiene que lograr conformar y sentar las bases para impulsar a quienes en verdad quieren hacer política de la buena, esa que al ejercerla con vocación y principios éticos representa el arte de lo posible; la del valor de la palabra empeñada que se cumple; la que da sentido a la reciprocidad del compromiso mutuo establecido con la firme idea de que se cumplirá; la que hace alarde de la tolerancia y se presta a generar consensos; la que prioriza el respeto por el bienestar general antes del particular; la que piensa en grande con visión de futuro para las nuevas generaciones; la que encuentra en la pluralidad de ideas el sustento de una propuesta enriquecida...
No podemos seguir esperando a que alguien haga de este bendito país lo que nosotros no estamos dispuestos a construir, difícilmente la partidocracia que nos ha condenado a tener que elegir muchas veces entre el menos peor, se adaptaran a los tiempos y se abrirán para dar cabida a quienes cuentan con la trayectoria y la solvencia moral de encabezar un proyecto de gobierno serio y vanguardista.
Así que los ciudadanos debemos tomar valor y participar, no dejemos que el voto de quienes menos tienen y lo tienen comprometido con quienes les dan migajas de lo mucho que le sustraen al erario público, sigan decidiendo, la sociedad civil debe ser capaz de asumir ésta realidad y actuar en consecuencia...
Algo Más…
La Auditoria Superior de la Federación, siempre detecta que la mayor parte de los recursos que el gobierno Federal destina para los proyectos de Salud, Educación, Agricultura y Desarrollo Social, se destina al gasto corriente de los gobiernos de los Estados, lo que impide que se atienda con calidad a los ciudadanos a quienes se les destina ese dinero.
Por ejemplo, en Iguala, el parque infantil de DIF, tiene más de 19 meses totalmente cerrado, cuando era una válvula de escape para la diversión de cientos de familias igualtecas. Nadie se atreve a señalar los millones que se destinaron a esa obra y que nunca llegaron a la misma y ahí está cerrado, inservible.
Lo mismo sucede con la obra del Acuaférico realizada a través de las empresas sexenales que se abren para ser malas empresas que se prestan a ser parte de la corrupción a través de las famosas “mochadas” o prestarse a contratos donde se les favorezca más por vínculos que por ser las mejores opciones. Ya basta de tanta corrupción y de tantos corruptos. Ya estuvo bueno, terminemos con la corrupción.

CCCIX.- A la fecha, pocos Estados están aprobados en su Transparencia. Guerrero obtuvo 2.5 de 10, e Iguala ni siquiera pinta en ese rubro. Por ello, ni aunque hubiera Orden y Paz podríamos avanzar. La corrupción inicia con la familia colocada en puestos claves, en ejecutar obras con empresas sexenales y en tratar de apagar la realidad a través de las gacetillas de los medios cooptados. Hasta la próxima.