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24 de marzo de 2017

Tribuna Pública

Tribuna Pública
Francisco Javier Copeño Castro

Ingrato es quien niega el beneficio recibido; ingrato, quien no lo restituye; pero de todos, el más ingrato es quien lo olvida. (Séneca)


El 23 de marzo de 1994, mataron al hombre que se atrevió a decir verdades del sistema que no se lo perdonaron y tuvieron que eliminarlo cuando al parecer se encaminaba Él sí, en forma seria y responsable a la presidencia de la República; Luis Donaldo Colosio Murrieta. A 23 años de aquel suceso, muchos siguen especulando sobre su muerte y aquellos que se decían sus amigos y que muchos de ellos recibieron favores bajo su cobijo, hoy lo tienen en el olvido. Y todavía el sistema político de nuestro país en son de burla, se ufana en decir que sus ideales siguen en píe. ¡Bola de hipócritas! Todavía retumban en cada rincón de nuestra tierra mexicana la frase que pronunció en su discurso como si las hubiera dicho ayer, “Veo un México con hambre y sed de justicia”. Después de 23 años se sigue viendo a un país, con hambre, sed de justicia, ávido de igualdad y los gobiernos sean más sensibles a las necesidades de la ciudadanía, que lejos de que aumenten impuestos, se bajen los salarios estratosféricos de los que gozan los políticos, que al igual que ayer, hoy solo piensan en sus muy particulares intereses. El PRI, partido al que perteneció al menos en Iguala, al parecer olvido dicha fecha trágica, pero que se debe recordar para dar a conocer los ideales de un hombre que desafió al sistema cuando a punto estaba de convertirse en el Presidente de nuestro país. Es ingrato saber que en dicho partido al menos en Iguala, no les interesó recordar; cierto es que solo algunos personajes que buscan un espacio lo hicieron, otros sería el colmo que no lo hicieran cuando han utilizado su nombre para formar una agrupación, pero el PRI de manera oficial no lo hizo y a eso se le llama ingratitud. ¡Lástima! Otros más a propósito de la fecha en que se recuerda a dicho personaje, se cuelgan de su figura para seguir medrando en la política y hasta recuerdan anécdotas, para que digan que dichos personajes lo conocieron o que también cabalgan con las ideas de ese líder que movía masas, pero que habló antes de tiempo y de esa manera no lo dejaron concretar su arribo a la presidencia de la República Mexicana. Solo recordar esos momentos, se nos viene a la mente que antes de su unción como candidato Luis Donaldo Colosio Murrieta, fue un excelente Secretario de Desarrollo Social, puesto que lo catapultó hacia la candidatura, pero poco antes, el más visible candidato presidencial lo era quien era el regente de la ciudad de México, el licenciado Manuel Camacho Solís; además se dice que incluso el acuerdo era que él sería el candidato. Cuando Carlos Salinas de Gortari, se decide por Luis Donaldo Colosio; Manuel Camacho Solís hace el berrinche de su vida y renunció a la regencia de la ciudad de México, se comenta que de manera inmediata Salinas se da cuenta que un posible sisma político al interior del PRI y lo llama y convence de aceptar ser Secretario de Relaciones Exteriores, prometiéndole que buscarían los mecanismos para convertirlo en candidato dado su descontento público de no haber sido nominado él el candidato. Coincidentemente -queremos pensar- se da el levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de 1994 en Chiapas, también de manera coincidente lo nombran coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas, situación que a partir de su nombramiento se da un cese al fuego y se logra la firma para la paz. Después se vinieron una serie de situaciones que lo colocaron en la mira de muchos, inclusive se manejó en los medios que debido a que la candidatura de Colosio no levantaba, se podría dar el cambio donde coincidentemente se manejaba el nombre de Camacho Solís, de hecho parecía que era un plan detenidamente calculado, porque si Camacho Solís seguía siendo Secretario, no podía aspirar a la candidatura, porque así lo marcaban las leyes, el tiempo era apremiante, por eso les cayó de perlas el levantamiento armado en Chiapas, -y decimos armado por las armas, no porqué lo hubieran hecho a propósito. Como durante los meses de enero y febrero de 1994, le solicitaron a Colosio que se retirara y éste no lo hizo, allá  a finales de febrero  y toda vez que el tiempo seguía su curso, y ya casi era imposible que pudiera sustituirse al candidato se manejó en medios nacionales que la única forma de ser sustituido sería que el candidato sufriera un atentado y quedara lisiado u que lo mataran, y aunque públicamente el 22 de marzo -24 horas antes de que lo mataran- Camacho Solís negó que pudiera ser el sustituto como se venía manejando, porque el PRI tenía ya candidato, a la postre el rompimiento con el PRI fue tal porque mucha gente lo llegó a culpar de la muerte de Colosio, tanto así que renunció al PRI, pero como se sabía el juego de la política de la A a la Z todavía jugó en ella durante varios años, llevándose a la tumba muchas cosas que nunca sabremos a ciencia cierta. Lo cierto es que muchos que se dicen seguidores del hombre de Sonora, olvidaron la fecha conmemorativa de su deceso. Pero sobre todo el PRI, por lo que no podemos llamarlos de otra forma más que ingratos. ¡Hasta la próxima y salud!