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20 de febrero de 2017

LECTURA POLÍTICA

LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato

Congreso local: reivindicarse
El Congreso local se encuentra atrapado en una visible disyuntiva: o va con todo contra el desafuero del diputado local tricolor por el distrito 17, Saúl Beltrán Orozco. O deja las cosas pasar y hace efectivo el amparo interpuesto por el legislador calentano. Hasta que todo se enfríe. Y se instala así, en la misma frecuencia de las 59 y 60 legislaturas locales que optaron marrulleramente, por meter reversa al desafuero contra el ex edil de Tlapa, Willy Reyes Ramos, acusado de ser el autor intelectual del crimen contra el diputado federal priísta, Moisés Villanueva de la Luz. Willy al igual que Saúl, también  contaba con orden de aprehensión previa. Y por eso mismo, hay puntos al respecto que es preciso abordar.
CONGRESO: REIVINDICARSE.- Las legislaturas locales 59 y 60, dejaron amargos sabores para los guerrerenses. Sobre todo, por su cómplice actuación en asuntos que bordaron el escándalo. Y lo que es peor: algunos integrantes de la 59, están repitiendo en la actual 61. Y eso podría mandar otra vez, malas señales para los habitantes de este suelo suriano, en el polémico asunto de Saúl Beltrán. Basta con escudriñar los escenarios: 1.- En la 59 legislatura fue presidente de la Comisión de Gobierno –alternada con el actual dirigente estatal del PRD, Celestino Cesáreo Guzmán-, el priísta Héctor Vicario Castrejón, quien es hoy, presidente de la Comisión de Justicia. En apariencia, parece no estar ligado con el caliente asunto de Saúl Beltrán. Pero de acuerdo a sus atribuciones contempladas en el artículo 57 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo, a esta Comisión le corresponde “conocer los asuntos que se refieran a la creación de Leyes, o bien, reformas, adiciones o derogaciones a las ya existentes que no sean competencias de otras Comisiones”. Es decir, hay una controversia en relación a la desaparición del Fuero constitucional. Promovida no solo por el diputado del MC, Ricardo Mejía Berdeja, sino aparentemente avalada desde el propio gobierno estatal. Pero Vicario ha preferido guardar silencio al respecto. Parece noestar interesado en esa polémica. Desoye el mandato, que como presidente de la Comisión de Justicia, le corresponde atender. Y como en el caso Willy Reyes, estaría mandando señales negativas al respecto. 2.- Si bien es cierto que la Comisión Instructora es la encargada de “incoar los procedimientos de juicio político o de procedencia, con base en el dictamen que emita la Comisión de Examen Previo en el que se determine la admisión de la denuncia”, el punto irónico es que el presidente de esta última Comisión, es justamente el diputado Saúl Beltrán Orozco. Y el primer paso para que funcione imparcialmente, es removerlo de ahí. Porque es obvio que no puede él mismo, admitir la denuncia en su contra. 3.- En esta misma ruta, el presidente de la Comisión Instructora, es el panista Iván Pachuca Domínguez. Pero es a la vez, secretario en la Comisión de Examen Previo. Esto significa que, si Saúl Beltrán es removido como presidente de ésta última, quien subiría a la presidencia es justamente, Iván Pachuca. Y sería absurdamente quien admitiría la denuncia para el desafuero contra Saúl. Y también, quien iniciaría el juicio de procedencia. La coyuntura investiría de un doble poder a este gris y oscuro panista. 4.- Si las 59 y 60 legislaturas locales no lograron quitarse el estigma de las complicidades en el escandaloso asunto del ex edil tlapaneco, Willy Reyes Ramos –y en ésta última se incluyó como diputado local al actual gobernador Héctor Astudillo-, la 61está obligada, dadas las nuevas e inéditas circunstancias, a reivindicarse ampliamente con sus electores. La puerta a la elección federal y local de julio de 2018 ya está muy próxima. Y las facturas ciudadanas podrían cobrar esta vez, tanto cinismo y desparpajo.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Y como para echarle más gasolina al pasto seco y al caso Saúl Beltrán, el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, atribuyó la creciente ola de violencia en la entidad, a la complicidad entreautoridades del gobierno y criminales. No es nada nuevo lo dicho por el prelado. De hecho, es la raíz podrida que no se quiere cortar. Y tampoco se puede tapar el sol con un dedo.