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20 de enero de 2017

PATADAS BAJO LA MESA Por Moisés Ocampo Román

PATADAS BAJO LA MESA
Moisés Ocampo Román

Hoy recordaré con aprecio la oportunidad que me dio el profesor Jaime Rodríguez Realeño de estar en la radio. En la misma XEIG-RCN. Por cierto, hace un par de meses casi se desvíela mi querido amigo Jaime.
 Llegué a Brindis Deportivo Moctezuma, programa deportivo, allá por 1983. Un día como hoy 19 de Enero. Gracias!!! El tiempo pasa inexorablemente al grado que esa juventud de ímpetu, de alegrías y de locuras bonitas se quedó lejos. Pero no dejo de ver la vida con entusiasmo. Cierto es que gallardo ya no es el mismo.
Por eso no me limito en mis comentarios, y me doy cuenta que siempre es lo mismo en la política. Ves las películas de Cantinflas de la década de los 60´s, y resulta que es enteramente lo mismo de ahora. Y más donde su personaje es un abogado que llega a ser diputado, o cuando es embajador del pueblo de los cocos. Es chistoso contumaz.
En la campaña de Nacim Kuri padre le hizo una visita a Ricardo Rodríguez Morales en su negocio de llantas en la calle de Aldama, y ahí el cronista de la ciudad, Andrés López Velasco (qepd), sacó un periódico viejo de EL CORREO, y mostró que los tiempos no han cambiado; era exactamente lo mismo: los mismos discursos, las mismas promesas y las mismas mentiras de sacar a los pobres de su pobreza. Ese día el discurso de Nacim fue diferente. Dijo que estaba entre amigos, y era cierto, puesto que él sale de CANACO y ahí estábamos quienes formábamos de una u otra manera esa Cámara de comerciantes.

Y todo sigue igual; ellos robándonos y nosotros, sus patrones, agachados, recibiendo ráfagas de balas, el SAT imparable, tratándonos de bandidos, los precios de lo que consumimos por las nubes. Y ellos en otro mundo; el de ellos, el de los ricos sin razón de ser, mientras el tiempo cambia, y cuando les conviene “son cosas de la globalización” y luego dicen: “no aumentó, hubo un ajuste” ¡Pendejos! Sólo basta meter la mano al bolsillo y ver que “nanay”, ya no alcanza. ¿Y qué hacemos? Nos vamos a robar en nuestros ratos libres. Díganme por favor ¿qué hacemos? Dicen que el poder del pueblo es el poder de Dios, entonces ¡por favor Dios, no nos abandones! Pareciera que nosotros lo crucificamos, y de verdad ni poner un clavo sé. Amén.