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17 de enero de 2017

LECTURA POLÍTICA Noé Mondragón Norato

LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato

Las derrotas que vienen para Astudillo
Para el PRI las lecciones no se asimilan. Porque la imposición sigue siendo la marca de casa. Así, los acuerdos políticos previos son cancelados. El gobernador en turno, investido con el poder que le da haberse encaramado a través de ellos en esa posición, decide a su libre albedrío, en qué momento romperlos. Sabe que no corre ningún riesgo. Que toda la militancia tricolor se someterá como en las viejas monarquías, a lo que él decida. Es una cultura nociva, que se recicla periódicamente y no cambia. Y de ahí se puede entender todo lo demás.
PRI: CULTURA POLÍTICA CADUCA.- El PRI es propiedad política del presidente del país en el plano nacional. Y de los gobernadores de los estados en el plano local. De esa forma, los contrapesos internos se anulan. Y se abre cancha de manera natural, para que el mandatario estatal y aliados, decidan los nombres de los candidatos a cargos de elección popular en la próxima elección de julio de 2018. Las señales que acaba de enviar al respecto, son elocuentes: 1.- El gobernador Héctor Astudillo, decidió el nombre del nuevo dirigente estatal de ese partido. Y botó a la basura los acuerdos que ya había tendido. Sobre todo, con el ex edil de Chilpancingo, Mario Moreno Arcos, con quien trasciende, habría negociado esa dirigencia a favor de este último, como parte de los acuerdos que lo encumbraron como candidato del PRI a gobernador en la elección de junio de 2015. Se entiende que era una forma de mantener los equilibrios internos con los grupos tricolores. Pero en aras de cumplir compromisos con el ex gobernador René Juárez Cisneros y con el ex edil de Acapulco, Manuel Añorve Baños, al final decidió impulsar a Heriberto Huicochea Vázquez y a Gabriela Bernal Reséndiz. E hizo que el PRI se tambaleara en su unidad interna. 2.- Lejos de ponderar la prudencia política, el mandatario estatal no alcanzó a leer con acierto el reloj político. Y es que el factor del gasolinazo y el ofensivo cobro de impuestos a prácticamente todos los sectores productivos de la sociedad civil, tienen pegado contra la pared al presidente Peña Nieto. Crece el clamor popular para que se vaya de la presidencia. Y el gobernador Astudillo, suma no solo todo el descontento anterior, sino también la alta inseguridad y la violencia que no cesan en la entidad. Para coronar sus muy escasos resultados como gobernante, decide al final, trastocar la unidad internaen el PRI estatal. Designando y palomeando a dos actores ligados a los grupos de René Juárez y Manuel Añorve. Con ello, le atiza con fuerza al escenario que ya se vislumbra con mucha claridad: la aparatosa derrota electoral de ese partido en la elección federal y local de julio de 2018. 3.- El PRI estatal necesitaba de un personaje que operara con mucha filigrana, estrategia, conocimiento y sensibilidad en el terreno electoral, dado el escenario de desastre construido con afán por el presidente Peña Nieto y todos sus gobernadores y seguidores. El problema es que Heriberto Huicochea Vázquez, no ha ganado ninguna elección en urnas. Y como operador político tampoco mostró grandes dotes, pues perdió la elección interna tricolor para la alcaldía de Chilpancingo en 2008, justamente frente al actual gobernador Héctor Astudillo, a quien curiosamente ayudó significativamente en ese triunfo, Mario Moreno Arcos, quien en ese entonces se desempeñaba como alcalde de la capital. De ahí se entiende lo demás: más que tratarse de un personaje cercano al grupo gubernamental, Huicochea es pieza política del grupo de René Juárez. Y Gabriela Bernal, de Manuel Añorve. Y la señal política ineludible es que el mandatario estatal sigue siendo rehén político de ambos personajes. Con el consecuente costo político para él.Porque las eventuales derrotas electorales de 2018 no le van a ser endosadas al dirigente estatal del PRI. Tampoco a René Juárez o Manuel Añorve. Sino al propio Héctor Astudillo. En su propio detrimento político.

HOJEADAS DE PÁGINAS…La medida tendiente a no pagar ningún impuesto y secuestrar los edificios del Sistema de Administración Tributaria (SAT), se perfilan como las más rentables para presionar a la federación en la marcha atrás al gasolinazo y el cobro excesivo de impuestos. Políticos, funcionarios y partidos, cansaron y hartaron a los ciudadanos.