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21 de diciembre de 2016

De los orígenes… Por Rodrigo Juárez Ortiz

De los orígenes…
Rodrigo Juárez Ortiz

Invitado por el Lic. Fermín Alvarado Arroyo, por conducto de la M.D. Dubhé Deneb Pizá Vela a participar en la Mesa de Análisis Conmemorativa del DÍA DEL DESCUBRIMIENTO DE LA BAHÍA DE ACAPULCO, se me propuso el hablar sobre la historia de Acapulco. Ante lo imposible del encargo, sí se hizo el esfuerzo por aportar algunos datos que se tienen a la vista al respecto.
En efecto, la palabra mágica que le ha sido adjudicada a la ciudad, al puerto y a la bahía que lleva su nombre es Acapulco, lo que ya es una marca a nivel internacional. Llamarla de otra manera solo conduce a la confusión que no debe permitirse.
Sin embargo, hurgando en la historiografía nos damos cuenta que siempre se encuentran versiones, muchas de ellas contradictorias respecto de los mismos hechos o personajes o fechas o lugares de realización de los diversos sucesos y eventos que conforman la historia de los pueblos.
Solo lo que salva a esas discrepancias es la demostración, fehaciente, incontrovertible, con todo el  acervo probatorio, obtenido de fuentes fidedignas o las más cercanas a la verdad de los hechos.
Es así que el día que se dice que los conquistadores descubrieron a la bahía de Acapulco, así como el nombre del “descubridor” no coincide con los datos históricos y a pesar de ello el cabildo de este puerto, en 2002 y sin ninguna base sólida decidió acordar que el 13 de Diciembre se declarara el día de su descubrimiento por los conquistadores, pero por fortuna el cabildo actual dejó sin efecto tal acuerdo por no haber sido ratificado ( requisito indispensable para valer jurídicamente), salvando con ello el nombre auténtico de la Bahía de Acapulco.
En la especie y empezando por el nombre, se ha difundido la especie de que Acapulco viene del náhuatl y significa “ lugar donde fueron destruidas las cañas “ y con esa idea se ha difundido su imagen e, incluso se ha adoptado como escudo del municipio esa versión. Recordemos, sin embargo, que las cañas vinieron de Cuba y a esa isla llegaron desde África, ergo aquí no había cañas sino carrizos. Etimológicamente la palabra Acapulco viene del náhuatl y significa acatl,(carrizo), polloa,( destrucción) y co. ( lugar)
Sin embargo existe un estudio serio y bastante orientador de Alfredo Hernández Fuentes sobre el origen del nombre de Acapulco y nos refiere, en términos generales, que el glifo de Acapulco, en el Códice Mendocino  (Códice que mandó a hacer el primer Virrey de la Nueva España Don Antonio de Mendoza para rescatar algunas de las historias y leyendas de los naturales del país y los datos de los tributarios de los mexicas), pues es bien sabido que el primer arzobispo de la Nueva España, Fray Juan de Zumárraga, había mandado destruir y quemar en grandes hogueras todos los códices en que estaba la historia de estos pueblos, y sus cosmogonías y se representa con una construcción cuya torre o cúpula está destruida o caída y significa” lugar destruido por los carrizos”. Recordemos que los naturales de estas tierras usaban como armas las lanzas y las flechas de carrizo para sus encuentros guerreros.  ¿Cuestión de interpretación o cuestión de objetividad histórica?
Y en relación con el nombre. Existe una muy bella leyenda en virtud de la cual una princesa Yope  (nombre del pueblo radicado en este lugar) llamada Quiáhuitl se enamoró de un príncipe mexica, llamado Ácatl hijo de un señor muy principal, pero como ambos pueblos eran acérrimos enemigos, el padre de la chica le puso como condición a Ácatl que le ayudara a vencer a sus enemigos y a cambio de eso le permitiría casarse con Quiáhuitl de quien estaba profundamente enamorado. Pero en una de esas batallas Ácatl murió y Quiáhuitl bañada en llanto por la muerte de su amado, se convirtió en nube y con esta forma entra a Acapulco, por la bocana, en la temporada de aguas, y todo mundo ha visto a esta nube entrando por Boca Grande y se dice que desgranada en lluvia se deshizo entre los carrizos del puerto para unirse con su amado convertido en ellos.
Y respecto al nombre de la Bahía, como se dijo, ya se llamaba Acapulco desde antes de la época precuahtémica, se siguió llamando así durante el virreinato, durante la 1ª,2ª. y 3ª. Repúblicas hasta nuestros días y si bien por el derecho de conquista cuando llegaron los primeros europeos a avistarla, le pusieron el nombre del santoral católico de ese día, (a una pequeña rada), como era costumbre, pero no se ponen de acuerdo con el nombre del “descubridor”, ni en el año, pues de quien dicen fue éste, dicho personaje no existió y un aparente homónimo, murió un año antes del supuesto  “descubrimiento,” según nos relata, entre otros valiosos datos José Andrés Pérez García en un ensayo  muy bien documentado.

En suma, Acapulco fue, durante el virreinato, el centro de la feria internacional mas importante de su tiempo, merced al tráfico de la navegación con el llamado Galeón de Manila o la Nao de China, cuando debió de llamarse la Nao de Acapulco. O usted, convencido lector, ¿Qué opina?