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16 de agosto de 2016

Abrevando Por José Antonio Lavín Reyna

Abrevando
José Antonio Lavín Reyna
“La ignorancia puede ser curada, pero la estupidez es eterna”: Matt Artson

Bienes y servidores públicos
Los que le entienden bien a la política, señalan que desde las elecciones de Junio pasado, algo sucede en este agitado y noble país. Desde antes y después de esa fecha, el estruendo ha sido intenso y han salido a la luz actos y personajes relacionados con los dineros y bienes públicos en los estados de Quintana Roo, Veracruz y Chihuahua, y en menor medida en Oaxaca y Puebla. Estos actos de corrupción  han causado el estremecimiento del pueblo en estas entidades, cargado de una indignación manifiesta.
La iglesia católica, se ha sumado  a esta indignación, no tanto para descubrir los males de corrupción, sino como una forma de presión al gobierno federal, para que desista de su iniciativa del matrimonio igualitario, de esta manera la Iglesia,  a través de su enorme maquinaria, seguirá manejando dentro de sus editoriales. las líneas de corrupción, para obligar a los diputados priistas a mandar a  congeladora esa iniciativa, que según la iglesia, atenta contra sagrado misterio del matrimonio, para ello utiliza el equipo de Pastoral Profética de la Arquidiócesis de México.
A continuación lo que dice este grupo: “Padecemos desde hace años formas degradadas de la administración de los bienes públicos y sociales. Lo mismo conocemos historias de líderes sindicales, funcionarios públicos, dirigentes religiosos y no se diga políticos de todos los partidos –y nosotros  añadimos que se despachan con la cuchara grande– amparados en que no hay mecanismos que hagan valer la rendición de cuentas y la trasparencia”. Luego agrega: “La sociedad no puede quedar paralizada, ni lamentándose solamente de los abusos de confianza y la impunidad. Así como otros aspectos de la realidad social han ido transformándose, necesitamos vivir, exigir y educar en la rendición de cuentas y la responsabilidad”
 ¡Pácatelas! De esta manera la poderosa Arquidiócesis de México le dice al Gobierno Federal o se están quietos con su matrimonio igualitario o los pastores del 80% de mexicanos que profesan la religión católica, seguirán enterando al pueblo de los males que cometen los gobernantes. Al tiempo. Son valores entendidos.
Por ello, es conveniente que los mexicanos sepamos que los bienes públicos, dinero, obras, servicios educativos, sociales, técnicos conectados con la función gubernamental, son del pueblo y nada más del pueblo y que los funcionarios que por ley deben servir también al pueblo, no deben aprovecharse de él, con formas degradadas o inútiles de aprovechar de esos bienes aplicando formas y normas propias de áreas que no corresponden a la administración pública.
Nuestro sistema político siempre se ha aprovechado del dinero público,  por ello, Peña Nieto les apretó a los gobiernos estatales al quitarles el manejo de la nómina de educación, de una buena parte del dinero del Seguro Popular, debido a que conoce muy bien las malas prácticas administrativas con que se manejan estas áreas.
Ejemplo de errores donde se actúa con el mayor cinismo, al permitir el tráfico de influenciasen entre contratistas de las grandes obras que privatizaron los caminos de México por 25 o 30 años, es el ‘affaire’ de la “Casa Blanca” en el que el presidente Peña Nieto pidió perdón, al decir que con ese asunto se había afectado a su familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno que él encabeza.
Si eso manifestó el Ejecutivo federal es tiempo de que entiendan quienes manejan o pueden manejar torrentes de dinero, se arrepientan, pidan perdón y regresen, los primeros, los bienes que no les corresponden y que son del pueblo, y los segundos protesten usar esos bienes en beneficio de la sociedad a la cual deben servir con calidad y entrega.
Quienes han dispuesto indebidamente de los presupuestos públicos, deben saber que no tendrán paz. Se la van a pasar llenos de guardianes de los cuales desconfiarán; jamás abrirán las puertas de su casa por temor fundado y si se van al extranjero, verán en todos los lugares en donde se encuentren moros con tranchete y querrán regresar a su amada patria sin conseguirlo por haber atentado contra ella.
Todos podemos equivocarnos y en esto de la función pública podemos enmendar la conducta aunque para algunos pueda significar un acto loco, pero el cumplir con el deber da fortaleza desconcertante pero trae aparejada una tranquilidad que no se puede comprar.
Algo Más….
Muchos mexicanos no tenemos ni idea de cuál es la suma total de lo que se recauda conjuntamente en un Municipio, Estado o Federación. Algo enseñan los balances oficiales que publican mensualmente, donde los  ingresos-egresos arrojan sumas idénticas. Sin embargo y pese a los balances tan perfectamente equilibrados, no hay sincronía entre lo que ingresa, lo que se gasta y cómo se gasta y los beneficios para la sociedad.
Hay insatisfacción cuando la óptica ciudadana percibe que pese al esfuerzo tributario no hay ingreso que alcance (a ninguna autoridad) para satisfacer gastos administrativos y dejar algo para la utilidad social.
En la mayoría de los municipios de la República Mexicana, es crónica la falta de recursos. Lo vemos en el área urbana, donde cientos de calles están intransitables, los servicios públicos son casi inexistentes o “a medias” como el alumbrado, la vigilancia, la limpia, el abastecimiento de agua potable, mercados sucios, parques y monumentos llenos de vendedores ambulantes,  lo que disminuyen la calidad de vida y acentúan la desigualdad que genera la inconformidad de muchos frente a la satisfacción de pocos. De nuevas obras, ni hablar.
Un mal crónico, es la millonada que “supuestamente” se asigna al bacheo de las calles, los cuales al terminar la temporada de lluvias nuevamente están presentes.
CCCXXIX.- Un asunto de cultura vial y falta de autoridad y vigilancia es el NO respeto a los señalamientos de los semáforos. Estos ilustres artefactos creados con la finalidad de regular el tráfico y evitar accidentes, en nuestra ciudad son letra muerta, no son respetados por nadie. Generalmente a los señores operadores del trasporte urbano “les valen madres”. Se cruzan sin importar que ocasionen un accidente. Pero eso sí, en el llamado Bulevar Plan de Iguala, a la altura del CAM, siempre están escondidos dos o tres motociclistas, que vaya se hinchan de dinero, unos verdaderos buitres, con el perdón de esos animales carroñeros.
Hasta la fecha, nuestra autoridad municipal no cumple con la Transparencia que la Ley 207 del Estado le obliga. Qué podemos esperar de ella. Bueno si, su continuo culto a la personalidad.