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5 de julio de 2017

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

Los mensajes de Acapulco
Para la logística del presidente Enrique Peña Nieto, fue un error de cálculo político. Porque en tiempo, el jefe de gobierno capitalino perredista, Miguel Ángel Mancera Aguayo, le ganó. Logró una concentración masiva de acarreados en Acapulco, apenas un día antes de la visita presidencial, cuyo fin era la inauguración de la primera etapa del macro túnel. Esa situación desde luego, le causó cierta irritación que no pudo ocultar ni esconder, al hacer algunos desaires políticos al edil perredista, Evodio Velázquez Aguirre. Pero se entienden por la coyuntura.
PEÑA: DECLIVES POLÍTICOS.- El presidente Peña Nieto entró ya, en su fase de mayor declive político. Es decir, al arrancar la sucesión presidencial de julio de 2018 y comenzar el golpeteo de los partidos políticos de oposición, la figura presidencial comenzó a eclipsar. Y el comportamiento político del presidente en Acapulco, revela los estertores de un partido tricolor que está no solo en una coyuntura de aguda crisis política y de credibilidad social, sino sobre todo, de que ese partido pierda la conducción y el control del gobierno de la república. Se lee así: 1.- Al presidente le incomodó hondamente, el recibimiento político que el edil Evodio Velázquez, le dio al jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, en la coyuntura de la construcción del Frente Amplio Democrático, leído como un virtual destape del propio Mancera, rumbo a los escenarios de la elección presidencial de julio de 2018. Todo, apenas un día antes de que Peña Nieto, inaugurara el macro túnel.Pero hay un punto que trasciende, quería cobrar Peña Nieto: las escaramuzas políticas sostenidas en las últimas semanas con el propio gobernador Héctor Astudillo Flores, a quien dirigentes perredistas lo han señalado recurrentemente, de orquestar una feroz campaña políticacontra el edil porteño Evodio Velázquez. Por eso durante dicho evento, el presidente mostró una evidente frialdad política hacia el edil. Olvida, preso de la soberbia, que esas actitudes del pasado jurásico tricolor ya no puede replicarlas, en virtud de su agudo desgaste político. Pero sobre todo, de que en vez de ganar, pierde en coyunturas de crisis creadas por él mismo. 2.- Si el gobernador Astudillo Flores, quiso mostrar el músculo y el arropamiento político presidencial ante sus constantes yerros como autoridad estatal, al final de cuentas perdierontanto el presidente Peña Nieto, como el propio mandatario estatal. Por cuando menos dos elocuentes señales: si ambos están irritados ante el inminente escenario de la reelección del alcalde perredista porteño; en dicho evento no mostraron una potencial carta política tricolor que pudiera meterse a la competencia por dicha alcaldía. Y hacerle sombra desde ya, a Evodio Velázquez. Eso por un lado. Por el otro, declinaroninvitar al ex edil tricolor y ex secretario de Operación Política del CEN del PRI, Manuel Añorve Baños, amigo personal y puntal políticoinnegable del propio mandatario estatal. Además, uno de los tiradores priístas por la candidatura al Senado de la república. Con ello se confirmó que la unidad interna tricolor no es tan real como parece. Y que la disputa interna por esa candidatura, va a ser feroz. En cierto modo, las señales políticas enviadas desde Acapulco, revelan esa situación.

HOJEADAS DE PÁGINAS…El gobernador Héctor Astudillo, inauguró varias obras en la zona norte. Lo curioso del asunto, es que estuvo acompañado de “su amigo”, el ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, a cuyo grupo político mantiene en la fría banca. ¿Será acaso que el vetusto personaje de Huitzuco, ya negoció su regreso político con el gobernador? ¿O pudo encarecer la negociación con la difusión de esa postal? En los próximos días se despejarán esas dudas.