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26 de mayo de 2017

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

La desesperación política de Añorve

El ex edil priísta de Acapulco, Manuel Añorve Baños, denota desesperación y marcado nerviosismo. Se entiende: desde el centro del país, las señales políticas del equipo presidencial no han sido favorables para su grupo político, liderado por el desgastado y cuestionado político sonorense, Manlio Fabio Beltrones Rivera. Por eso, Añorve se aferra al único reducto de poder que mantiene vigente, para intentar sacar la cabeza y retornar a la arena política local: su alianza de poder abierta con el gobernador Héctor Astudillo Flores. Y de ahí se lee lo demás.
INDIFERENCIAS Y SOSLAYOS.- Durante la pasada elección de gobernador de 2015, unieron fuerzas tres grupos políticos: el del ex gobernador René Juárez Cisneros; el de Manuel Añorve; y el de Héctor Astudillo. Excluyeron al grupo político del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer. Al primero, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se lo llevó a la subsecretaria de Gobernación. Pero no hizo lo mismo con Manuel Añorve, quien se quedó en el desempleo político a raíz de su salida de la Secretaría de Operación Política del CEN del PRI. Y de ahí se abren otras lecturas: 1.- Una vez instalado como gobernador, Héctor Astudillo se aplicó decidido, en la vertiente de pagar favores políticos de campaña. De hecho, se convirtió en rehén político de Manuel Añorve. Una sola pista lo confirma: antes de cumplir su primer año de gobierno, Astudillo anunció que haría cambios y enroques en su gabinete. Pero ya pasó más del año y medio sin cumplir con esa promesa. Porque mover a los actuales funcionarios, implicaría en cierto modo, crear fisuras y hasta eventualmente, romper con Añorve. 2.- Durante su reciente visita a Guerrero, Osorio Chong le dio el clásico espaldarazo político a Héctor Astudillo, al negar la designación de un Comisionado Nacional de Seguridad. Aunque trasciende que éste opera ya en las sombras y sin nombramiento público. El signo más visible de lo anterior, lo explican dos situaciones en concreto: A) El secretario de Gobernación abandonó por mucho tiempo al gobierno de Guerrero. Su última visita a la entidad, fue el 7 de marzo de este año. Y regresó hasta el 16 de mayo. Dejó que la violencia la enfrentara el gobernador solo. Pero fue contraproducente. Porque alcanzó niveles muy altos. B) Tras anunciar que no habrá Comisionado Nacional, hubo un despliegue de Ejército y policías en San Miguel Totolapan. Y se detectó que la delincuencia había penetrado la alcaldía de Zihuatanejo, a través de su policía municipal. Un trabajo que el gobernador no había hecho. 3.- A partir de ahí, se comenzó a mover también, el propio Añorve. Ubicó como blanco político al alcalde perredista de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre. Y utilizó la relación política de éste último con Rubén Figueroa Smutny –su archirrival político-, para atacarlos a los dos. El punto es Osorio Chong ignoró en su última visita, a Manuel Añorve. Y por otro lado, el presidente Peña Nieto, rescató directa y políticamente al ex edil de Chilpancingo, Mario Moreno Arcos –otro de los rivales de Añorve-, y lo designó como delegado estatal del ISSSTE. Porque el propósito del gobernador Héctor Astudillo y de Manuel Añorve, consistía en dejarlo en la congeladora política tricolor. Moreno Arcos, esperó en vano más de un año  a que Astudillo cumpliera con sus compromisos. Y por eso, Añorve está desesperado. Los mensajes del poder tricolor federal no son buenos para él. El mandatario estatal lo sabe. Pero calla y otorga.

HOJEADAS DE PÁGINAS…La Fiscalía General del Estado (FGE) no cuenta con líneas de investigación sólidas en relación al homicidio del político calentano, Elí Camacho Goicochea. Como el de Ambrosio Soto y el de Demetrio Saldívar, la impunidad parece tener mano otra vez. Ni siquiera los asesores del mandatario estatal encuentran la Ley torcida y la Justicia podrida.