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26 de mayo de 2017

Abrevando

José Antonio Lavín Reyna
“Una secta o un partido es una incógnita elegante para salvar al hombre de la vejación de pensar”:  Ralph Waldo Emerson

Cero planeación de obras.

Cerca de llegar al término del quinto mes del año fiscal 2017, del segundo año de gobierno, los ciudadanos desconocemos un plan de obra pública, del gobierno estatal y en buena parte, del municipal. Los guerrerenses no tenemos ni idea de las obras a ejecutar, el monto de las mismas y muchos menos la expedición de las licitaciones respectivas.
Que los ciudadanos conozcamos el plan de obras es importante para poder ser coadyuvantes en la vigilancia de la aplicación correcta de los recursos. Lamentablemente  es una constante abominar sobre la escasa política pública y el aturdimiento que dejan por el consabido desorden que hacen cuando las hacen. De ahí nace el escepticismo ciudadano pues se repiten historias conocidas contadas por otras administraciones.
Cuando se habla de obras urbanas se remite a los problemas de vialidad que traen consigo, si bien, están planeadas para atender necesidades comunes. La forma de anunciarlas (se celebra la primera piedra, no la última) es la que ya no recibe el entusiasmo ciudadano tantas veces apagado por los resultados. Y hay razones pues siempre dejan algún pendiente u omisión debido a que pocas veces o nunca se hacen con calidad suficiente, lo seguro son pésimas construcciones que al ponerlas en servicio, y a veces antes, revelan sus defectos. Las inversiones millonarias se califican como despilfarro y peor cuando aumentan la deuda pública.
Aquí hay muchas preguntas sin contestar, dirigidas a los funcionarios responsables, a los regidores, al Congreso que aprueba presupuestos; a los alcaldes sujetos a la falta de recursos y al dejar hacer, dejar pasar, cuando tienen la vista en otro lado. Preguntas incontestadas sobre la calidad implícita en todo tipo de obra que denotan prioridad al interés político y económico. Muestras hay muchas, en Iguala puede citarse la obra del Aquaférico, un pozo sin fondo, que pese a las constantes inyecciones de recursos,  nunca se ha completado ninguna etapa, por ello,  no es posible ponerse su funcionamiento, mucho menos ver su funcionalidad, el parque infantil del DIF, lleva tres años cerrado, dejando sin opción, casi gratuita de diversión a los niños pobres del municipio.
Las obras de la mal llamada unidad deportiva,  solo beneficio al gobierno municipal, ya que se apropió de las instalaciones e impuso un alto costo por ingresar, sin presentar a la sociedad, resultados mensuales de los ingresos y egresos, o sea un robo en despoblado.
Iguala requiere de obras  útiles, como la sustitución de las líneas de agua  potable y drenaje de las calles del centro de la ciudad siempre dejadas “a medias” sea por mala planeación, negligencia de las constructoras y  la falta de supervisión que deriva en fracasos tan seguidos y tan parecidos al famoso Aquaférico, también se puede uno  referir  a las siempre inacabadas obras de pavimento de las calles.
Lamentablemente los ciudadanos de Iguala no visualizamos  grandes obras que le puedan dar renombre y atractivo a la ciudad, como seguir con la ampliación de las carreteras a Taxco y Huitzuco, en rescatar las instalaciones de la desaparecida Comisión del Río Balsas en Tuxpan, para instalar fábricas o maquiladoras que generen empleo a los lugareños, a la fecha nadie recuerde un espacio impulsado por empresarios y gobierno, quizás podría ser la reubicación de las centrales camioneras, por ello cabe preguntar qué proyecto beneficiará más a la ciudad: remodelar el Edificio Municipal o la construcción de la tercera planta purificadora en El Tomatal, para aumentar el caudal a la red municipal.
Algo Más.
En nuestros días las peluquerías para caninos son comunes aunque no corrientes; pero no en todas se les corta el pelo a los mininos. Y pese a ello, el término “pelaperros” no existe y podría ser  ciertamente descriptivo, aunque lo anterior, no lo  convierte automáticamente en despectivo como el calificativo pelagatos.
¡Qué desagradable es decirle pelagatos en plural y masculino a un ser humano: “Es una pelagatos cualquiera, pero sería aún más desagradable decírselo a un ser humano femenino! Yo, nomás no me atrevo. Por eso, para evitarme polémicas, únicamente me referiré a varones pelagatos.
Un plural muy singular que en esencia califica la mediocridad, que por lo general es de regular hacia mala calidad. Un don nadie, un cero a la izquierda, un menos que nada. Es una palabra que también se utiliza para señalar a un grupo de personas intrascendentes, que por muchas que sean, siempre se señalan como cuatro pelagatos.
Y, a todo lo señalado, ¿qué tendrá que ver el hecho de pelar un gato para ser maltratado con tan ofensiva palabra? Lo cierto es que el significado no queda claro, porque el matasanos se refiere a un galeno de malas prácticas o a un aguafiestas al que echa a perder los convites y huateques. ¿Pero, pelagatos? Para entender este significado, debemos remontarnos a tiempos pasados, porque resulta que antaño, a cierto tipo de bolsa rudimentaria y de baja estofa en donde se guardaban las monedas  (ofrendas, regalos) y otras menudencias se le llamaba “gato”, porque estaban hechas con la piel de un felino literalmente rasurado. El que portaba una bolsa así de rústica de seguro era de posición social baja, por ende, un menospreciado pelagatos. Término peyorativo con el que se llena la boca el soberbio discriminativo.
Usted mi amigo, cuántos pelagatos  conoce que son servidores públicos, los cuales ante su mediocridad de personas, desquitan sus carencias con los ciudadanos que requieren, ante el cúmulo de documentos requeridos en el afán de complicar los trámites burocráticos, y forzosamente requieren ser atendidos por estos “servidores públicos”. Me imagino que conoce muchos pelagatos incrustados en las nóminas oficiales.
CCCXIII.- El gobierno de Herón Delgado Castañeda impulsa en este cambio de comisarios, que la mayoría de ellos sean del PRI, para poder tener su voto comprometido en el Consejo de Planeación del Ramo XXXIII y estar en posibilidades de amarrar el apoyo de los habitantes de las 16 comunidades que conforman el Municipio.
A manera de burla, los taxistas siguen apropiándose de más espacios. Ahora ya están en el bulevar Plan de Iguala, frente a conocida agencia de autos. Por cierto, el subdirector cesado por abusos hacia el personal, ese güero que tenía un lavado de autos, sigue mandando y sigue uniformado. Vaya autoridad
Sin duda Emmanuel Estrada López tiene buen padrino. La vialidad sigue siendo un caos; sigue haciendo su negocio con los grulleros, al igual que la Oficial Mayor, puesto que dispone de personal y vehículo para recoger a su hijo en la escuela y para que le compren su despensa. Vaya gobierno, practica el nepotismo, tiene cero obras y tolera los abusos de autoridad.

Hasta la próxima.