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6 de abril de 2017

Abrevando

Abrevando
José Antonio Lavín Reyna
“Las buenas intenciones no te dicen nada acerca de las verdaderas consecuencias”: Thomas Sowell.

La soledad de los que se van.
Reproduzco un diálogo entre el presidente saliente, Alonso Prida y el tenista Sergio Franco, personajes centrales de la novela “Los usurpadores” de Jorge Zepeda Patterson (Planeta, 2016): “Cuando va a concluir tu mandato te das cuenta de que apenas te has puesto la camisa y que la historia te juzgará por tus calzones. –Aún queda un año, ¿no? Supongo que eso te da la posibilidad de acomodar muchas cosas.
-Es un año en el que uno tiene que nadar de muertito y hacerse pendejo-. Cualquier cosa que intente la boicoteará la oposición porque no querrá otorgarle una carta de triunfo a mi partido en las próximas elecciones; todos los candidatos harán su campaña a partir de los errores reales o inventados que me atribuyan.
Es el año en que el presidente se convierte en la piñata que todos apalean. Está de la chin... (...) En política no hay lealtades. En el momento en que designe a mi sucesor yo me convierto en un estorbo. Cuando él sienta que su campaña ya es irreversible y no me necesite, comenzará a deslindarse de mí. Si resulta agradecido simplemente tomará distancia, si resulta un cab... terminará pisoteándome. Y lo peor es que todos los aduladores que comían de mi mano se volverán en contra mía pensando que así ganarán los favores del próximo presidente”.
Los populistas dicen que con los programas sociales combaten la pobreza. Pero esto es falso. Regalar dinero no es un buen método para combatir la pobreza. La mejor manera de reducirla es generar inversión y actividad económica para crear empleos productivos. Los programas sociales producen dependencia. Pero a los políticos populistas lo que les importa no es combatir la pobreza sino aprovechar a los pobres para ordeñar su voto.
Estamos ante el retrato preciso del momento de la caída en desgracia de los presidentes mexicanos. El sistema político en nuestro país es obsoleto, no sólo porque está afectado desde sus cimientos por la corrupción, sino porque los mecanismos informales de reproducción no corresponden con los cambios, así sean controlados, que se han venido dando a cuenta gotas durante los últimos años.
La reflexión del “presidente Alonso Prida” sigue vigente e incluso alcanza a los gobernadores, verdaderos señores feudales en sus tierras. Al momento de designar al candidato de su partido (sea del partido que sea), empiezan a perder el poder y a quedarse solos
Sin duda alguna en nuestro país, los expresidentes de la República se han beneficiado de los arreglos políticos y la corrupción que corroe al sistema y que, de imperar la ley, debería haber sido juzgados. Pero esas son otras historias. Lo que ya se vislumbra es la soledad en Palacio.
Actualmente toda la maquinaria oficial -televisoras de alcance nacional y columnistas pagados de los diarios nacionales- se dedican acusar de populista a AMLO, sin embargo al oír las primeras promesas de campaña del candidato seleccionado y escogido por presidente Peña Nieto a la gubernatura del Estado de México, estamos frente a un clásico populista ya que empieza su campaña ofreciendo “promesas de programas sociales”, promesas que muestran la eficacia que han tenido los programas sociales para ganar elecciones.
Una de ellas la promesa del candidato oficialista a gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, de crear un “salario rosa” para amas de casa. Ya se tenía el seguro de vida de las mujeres madres solteras, ahora como en los padrones electorales, las mujeres, son mayoría, se propone  “reconocer” el trabajo que hacen en el hogar las mujeres mexiquenses que se consideran amas de casa.
Ofrecer “programas sociales” consiste en transferir recursos sin objetivos ni mediciones ni límite de tiempo. No se trata de sacar adelante a personas de escasos recursos sino de comprar su voluntad. Mientras los beneficiarios de los subsidios futuros voten por el partido que los propuso, éstos logran lo que quieren.
En México la clase política ha desarrollado un perverso esquema de campañas que consiste en usar dinero público para ofrecer cosas que, de ganar el candidato que las promete, tendrán que pagarse con recursos públicos.
A eso hay que agregar que los partidos que detentan el poder y buscan mantenerse en él usan aún más dinero público para hacer proselitismo.
¿Cuántas amas de casa hay en el Edomex? Si hay 3.9 millones de mujeres mayores de 15 años de edad que no trabajan, digamos que sea la mitad. ¿Cuánto le van a pagar a esas dos millones de mujeres y de dónde va a salir el dinero?.  Si reciben mil pesos mensuales, se necesitarían 24 mil millones de pesos para ese subsidio, casi 10% del presupuesto estatal. Insisto, ¿quién lo va a pagar?. Y eso que solo AMLO es populista, es un mal generalizado de la clase política, al fin que el dinero no sale se sus bolsillos. Pero eso sí, de algún lado tiene que salir el dinero.
Algo Más…
Los programas sociales benefician a todos: en primera instancia piso firme, lo cambian y ahora lo llaman un cuarto más;  se inventaron la entrega de estufas rurales, no funcionaron, ahora comedores comunitarios; entrega de Laptop, ahora Smartphone personales. Lógicamente en cada compra, los que las realizan se quedan con un enorme porcentaje. O sea, la pobreza construye nuevos ricos en base al a corrupción e impunidad, lo mismo sucede con el regalo del fertilizante, las compras consolidadas de manera directa generan un buen porcentaje de utilidad a quien las realiza, o sea son programas que no acabaran con la pobreza, pero generan un buen número de votos cautivos.
Por ejemplo, los presidentes municipales se promocionan día a día con dichos programas sociales de carácter federal o estatal, nunca dicen, el dinero no es generado por el municipio, sino el ciudadano presidente entrego otra obra más. Así que amigo lector, pregúntese que obra directa a realizado su presidente municipal, en el caso de mi pueblo, Iguala, NINGUNA.
CCCII.- Insisto: nuestro alcalde vive en otra ciudad. Por ningún motivo debe armar a los  policías municipales, que de alguna manera estuvieron al menos como cómplices silenciosos de aquellos que obedecían a la delincuencia organizada.

Mejor debería preguntarse si los servicios públicos que ofrece a sus ciudadanos se realizan con eficiencia y eficacia. Y otra cosa, si en las próximas dos semanas regresan igualtecos por la veneración a Padre Jesús o sus ceremonias, permita el libre estacionamiento por doquier y amarre a los ladrones del Bulevar y Periférico. Si no me cree, yo lo llevo en mi auto para que lo compruebe por sus propios ojos. Herón por la reelección.