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27 de marzo de 2017

LECTURA POLÍTICA

LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
El gobierno totalitario
Los gobiernos de corte totalitario ponderan dos cosas: la ausencia de libertades políticas y sociales. Y también su desprecio a los Derechos Humanos. En esa vía se instala necesariamente, el gobierno del priista Héctor Astudillo Flores. La forma de operar y el propio estilo personal de gobernar, así lo estarían refrendando. Basta con ubicar algunos asuntos recientes para entender a un gobierno que sencillamente, no reacciona con acierto a los escenarios de recurrentes crisis que lo agobian.
REPRESIÓN POLÍTICA Y NEGLIGENCIA SOCIAL.- El gobierno estatal reacciona con prontitud a las presiones de tipo político. Pero descuida la seguridad pública que exhibe todos los días, su marcada ineficacia para combatirla. O su deliberada indolencia y complicidad. Hay hechos que así lo confirman: 1.- El pasado miércoles 10 de agosto de 2016, el ex edil del municipio de Apango y dirigente del Partido del Trabajo (PT) en ese municipio, Crisóforo Nava Barrios, fue detenido por agentes ministeriales bajo el delito de despojo, una denuncia que fue interpuesta ocho años atrás. Sin embargo, el punto central de su detención se asoció a que Crisóforo era el mayor oponente a la gestión de la alcaldesa Felícitas Muñiz Rodríguez, quien arribó a esa responsabilidad bajo las siglas del partido Movimiento Ciudadano (MC). De ese conflicto, jaló la circunstancia: Luis Walton Aburto –propietario de esa organización partidista-, es un aliado político incondicional del gobernador en turno. Y en aras de darle sustento a ese compromiso político, Nava Barrios fue encarcelado. Seis días después fue liberado tras pagar una fianza de 54 mil pesos. Desde ese momento, las cosas se enfriaron en Apango. La presión política gubernamental surtió efecto. 2.- El pasado jueves 24 de marzo la FGE detuvo bajo el cargo de motín, el dirigente de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG), Nicolás Chávez Adame. Fue liberado al otro día. De las diferencias políticas entre Nicolás Chávez y el gobernador Héctor Astudillo, podría entenderse la efímera detención del primero: en diciembre pasado durante una reunión que ambos sostuvieron en Casa Guerrero, las cosas no salieron bien. Chávez Adame pidió la destitución del secretario de educación, José Luis González de la Vega Otero. Y le dijo al gobernador que su gabinete estaba infiltrado por la delincuencia organizada. Desde luego, eso molestó al mandatario estatal quien pidió pruebas de esto último. Y abandonó molesto, esa reunión. Los trascendidos indican que hubo palabras ríspidas y altisonantes entre ambos. Por eso se entiende que Chávez Adame, acudiera días después ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, para denunciar amenazas telefónicas contra su familia e incluso, dijo temer por su vida. Responsabilizó de lo que pudiera ocurrirle al secretario de Educación, de la Vega Otero; al secretario general de Gobierno, Florencio Salazar y al propio mandatario estatal. Tanto en el caso Crisóforo Nava, como en el de Nicolás Chávez, la Justicia y la Ley se movieron con inusual celeridad. Y eso nada más ocurre en los gobiernos de corte totalitario. 3.- Si la Fiscalía General del Estado (FGE) detuvo muy rápido a ambos dirigentes sociales, no ha replicado esa misma eficacia en cuando menos cuatro casos criminales recientes: el asesinato del periodista calentano Cecilio Pineda Birto; el caso de los ocho montadores de toros y dos personas más desaparecidos desde el viernes 17 de febrero; la aparatosa y sangrienta ola de asesinatos sin nombre en el municipio de Chilapa; y la detención de Reybel Jacobo de Almonte, el líder de la organización delictiva Los Tequileros. La FGE en estos casos, se hace la sorda. O de plano, no le interesa resolverlos. Y así, se confirma el desprecio del actual mandatario estatal a los Derechos Humanos. Una característica ineludible de los gobiernos totalitarios.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Ofertándose como aspirante “independiente” a la presidencia del país, el senador Armando Ríos Piter, vino por enésima ocasión, a curarse en salud. Y a reafirmar sus inconfesables acuerdos en lo oscurito con el actual presidente Peña Nieto. Así como lo hizo cuando, encabezando todas las encuestas para el gobierno de Guerrero, renunció extrañamente a la candidatura perredista. Y le abrió la cancha al retorno del PRI. Ahora, busca dividir a la izquierda ante el imparable crecimiento en las encuestas, del peje López Obrador. Esa parece ser su intención de fondo.