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28 de marzo de 2017

Abrevando

Abrevando
José Antonio Lavín Reyna

"La gente siempre obtiene lo que pide. El único problema es que antes de obtenerlo, nunca sabe lo que de hecho pidió": Aldous Huxley.

Lo que se descubre caminando. (Parte III)
Siguiendo la caminata por la ciudad, cuenta se dará de que sucede lo mismo: en la primera y única calle de Independencia, el costado sur del Parque Juárez o Zócalo, es un caos. Todas las rutas del servicio urbano se detienen al inicio, mitad o final de la calle para bajar o subir pasaje, no importa que esté prohibido -bueno al menos no existe ningún señalamiento que permita dicha acción-. Si se sigue por la calle de Madero, en cuarta calle, del lado Sur y quinta y sexta del lado Norte encontrará muchas casas en abandono, al igual que el mercado de zona “El Calvario” que sobrevive con las fondas y puestos ambulantes. Al final de la calle llega a donde en la década de los años 60 y parte de los 70 estuvo un esmirriado zoológico y a principios del siglo pasado fue un panteón. Ahora es un parque sucio, poco alumbrado, descuidado. En pocas palabras abandonado, junto a él, este parque se le llamó Alameda, la cual fue siendo partida en pedazos. Primero la escuela Revolución Mexicana, después un jardín de niños que se tomó más espacio del originalmente cedido y por último, se les ocurrió mandar a la Biblioteca Municipal, inicialmente estuvo en el Edificio Municipal de Juárez esq. Madero, posterior a ello,  en la hoy llamada Pérgola del monumento a la Consumación  de la Independencia, donde llegó sin libros, sin tecnología y su edifico, que pese a ser relativamente nuevo (fue construido a finales de los años 80 del siglo XX) con pésima calidad y se encuentra sumamente deteriorado.
De regreso se puede caminar por Zaragoza, Colón, Comonfort, Bernal o Rueda y se encontrará con muchos predios en franco deterioro, banquetas sin orden, ningún señalamiento vial, escaso alumbrado público, ningún agente vial que ponga orden en el caos vehicular de circular sin respetar el sentido de la calle, menos aún hacer ALTO en las bocacalles.
Si su caminata lo lleva a algunas colonias, lo primero que descubrirá es que no existe nomenclatura, o sea encontrar el nombre de la calle, sería un milagro, menos observar el número de la casa, podrá darse  cuenta que no existe ninguna señal vial, así como que el alumbrado público fue colocado por los mismos vecinos y es muchos focos están fundidos.
Seguramente los automovilistas tendrán que manejar con mucho cuidado, ya que no existe un anuncio preventivo de Transito donde indique la señal de circulación y donde debe uno hacer ALTO.
Caminar por la calles nos permitirá encontrar cosas tradicionales como la señora que vende tamales  de regalo, de dulce, de chile rojo o verde con carne de puerco o pollo, el vendedor de bolillo o pan dulce, el que vende atoles de arroz, champurrado, el que vende las ostias (galletas de harina muy delgada), la que vende mole verde con tamales nejos –maiz triturado con ceniza-, el que vende raspados, paletas y ahora chilate. En fin, la falta de empleo ha inundado las calles de vendedores, los tradicionales del Iguala ancestral y los nuevos que se auto emplean. En las calles también encontrará gente que circula en bicicleta, menor el número de los años pasados, que nos dieron el nombre de pueblo bicicletero. La bicicleta debería tener su placa y circular de manera correcta.
Los peatones sufren la incomprensión de la autoridad y de los transportistas urbanos y unos que otros particulares. Como nos gustaría ver al cuerpo edilicio tratar de cruzar el bulevar Plan de Iguala de Bandera Nacional o Guerrero hacia o desde el Bulevar Niños Héroes, es muy complicado y peligroso, al igual que atravesar con sus niños en la mano, las bocacalles de Bandera Nacional y Guerrero de Norte a Sur o Viceversa. Nadie respeta a los peatones, los orangutanes del transporte urbano echan el carro encima, ellos son los dueños de la calle. Lo más malo sucede en los semáforos, la gente cruza confiada, cuando algún estúpido no respeta el ROJO del semáforo y se atraviesa la calle poniendo en riesgo la integridad de los de a pie. Por eso ahí sería bueno ver al cuerpo edilicio, sin guaruras, ayudantes o X, tratar de cruzar por ellos mismos las bocacalles de la ciudad.
Los peatones en la cuestión vial son el eslabón más débil y desprotegido, debe cuidarse de todos y lo lamentable la gran mayoría de los que caminan son personal adultas, de la tercera edad y niños que van o vienen del jardín, de la primaria, es por ellos que las autoridades deberían de poner mayor atención y cuidado, lógicamente no dejan dinero como los transportistas que circulan por las calles y menos de lo que obtienen extorsionando a los camioneros. Lo que si no es recomendable es recorrer las calles cuando está lloviendo o llovió recientemente, cientos de pelafustanes a propósito los “bañarán” de agua sucia.
Algo Más…
El presbítero Hesiquio Trevizo, escribe semanalmente de política y religión. Esta vez se refiere al infame asesinato de la periodista de La Jornada, Miroslava Breach, señalando lo siguiente: «Tormentoso mal de desesperación fatal». «¡Ah! ¡Ve la injusticia que sufro! Palabras que Esquilo pone en la boca del héroe encadenado en los confines del mundo. La Tragedia.
La ola de muerte que recorre el país, la alcanzó. Es la cuota de sangre que exige el mal. Los medios destacan la ausencia de quien debería estar cerca del pueblo ‘mientras pasa la calamidad’. Obituarios y palabras no cubren la tragedia. El mal es profundo. La mentira es la forma ya habitual de comunicación. Desigualdad, pobreza, zozobra, miedo, inseguridad; incompetencia y descaro. Dudas, muchas dudas. La mentira. El diablo es mentiroso desde el principio. Es el padre de la mentira. También asesino.
Camus interpretó nuestra época, aunque los matices cambien. Por los campos de esclavos bajo el estandarte del crimen, las matanzas justificadas por la ambición, por una sed inexplicable de la sangre del hermano dejan sin amparo al juicio. El día que el crimen se acicala con los restos de la inocencia, resulta una curiosa inversión de valores, (no por ‘campesina’, menos fatal), que es propia de nuestro tiempo, es la inocencia la que se ve forzada a justificarse. El criminal no lo necesita. La inversión tiene lugar cuando la inocencia es la sospechosa. Resta en el nebuloso mundo de la duda, de la sospecha.
La cuestión de nuestra Patria, de nuestro mundo es menos política que religiosa. Hemosdesplazado yproscrito alDios reveladopor Jesucristo, y nos hemoslevantado,de nuevo, elbecerro deoro. En tornoa él danzamosy le ofrecemos a nuestros hijos e hijas en un aquelarre espeluznante. La Patria es una tumba clandestina. Y en todos los aspectos. También la verdad está soterrada. “Los príncipes de este mundo, dice Pablo, mantienen prisionera la verdad”.
El sentimiento de lo absurdo, cuando se pretende ante todo obtener de él una regla de acción, hace al crimen cuando menos indiferente y, por consiguiente posible. Nos resulta fácil, muy fácil, de hecho son delitos menores, mentir, robar, asesinar.
Duras palabras, ciertas en cuanto a la indiferencia de las autoridades a enfrentar con decisión este mal que está destruyendo a miles de familias en nuestro México.
CCXCIX.- Más pronto de lo que se imaginan podremos conocer en el portal de Transparencia del Municipio cuántos servidores públicos están en la nómina del municipio y de esta manera saber si son aviadores en el municipio o en otras instituciones de gobierno.  Por obligación de la Ley 207 de Información y Transparencia, así como los contratos y pagos a los medios de comunicación.

PD. Señor alcalde, detenga las extorsiones. Coloque en las entradas de la ciudad a quien les está prohibido circular. Así al menos los que circulan sabrán a qué atenerse. Sus corruptos agentes de Tránsito se podrán direccionar a los cruceros de la ciudad. Y Usted podría terminar con esos robos descarados.