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14 de febrero de 2017

Abrevando Por José Antonio Lavín Reyna

Abrevando
José Antonio Lavín Reyna
“La política se ha ocupado del bienestar del hombre, no del hombre”: Nietzshe.

Pero en fin…ahí síganle.
En varios Estados y Municipios de la República, quién se dedica a  informar se enfrenta a la falta de información de todas las dependencias de gobierno, pese a la existencia de Leyes que obligan a la apertura y transparencia de información  de casi todas las acciones de gobierno, salvo las supuestamente reservadas por cuestiones de seguridad, estas Leyes no han sido una opción válida para conocer las cifras, nombres, compras y obras realizadas por los gobiernos, lo que conlleva a la corrupción e impunidad.
Por ello, esta opacidad convierte la función de informador, en una  ardua y difícil tarea, situación mucho más manifiesta en los Estados con mayores índices de pobreza, donde el gobernante en turno compra de los medios de comunicación, su información y limita las opiniones,  con la premisa de no informar actos corruptos. Cuando algún medio se permite señalar los actos de corrupción y su consecuente acto de impunidad,  los gobernantes utilizan y argumentan, por medio de las plumas en los medios a su servicio, que dicha información  pretende destruir su prestigio como persona o él de su gobierno, debido a que se publican informaciones, que están  basadas en acusaciones sin sustento, estos personajes casi denuncian, que los columnistas o reporteros utilizan técnicas perversas de desinformación y confusión (como en la Alemania Nazi de Goebbels), con el único objetivo de defenderse de señalamientos concretos y bien cimentados, claro, desviando la atención hacia la calumnia y la confusión.
¿Por qué digo todo esto? Por una razón, cualquiera de nosotros (la sociedad) está llamado a conocer todas y cada una de las acciones de gobierno, debemos conocer por que se le compra a PEPON y no a MIGUELON, si dicha compra se licitó correctamente o se asignó por compadrazgo, conocer la dimensión y alcance de las obras a realizar, en qué consisten, que materiales se deberán utilizar, en donde se realizaran y sobre todo el costo de la misma y si se licitó o se asignó de manera directa y a quien pertenece la empresa adjudicada.
A la fecha,  Héctor Astudillo no ha dado a conocer a quien se le compran los miles de millones de medicinas y suministros de equipo médico, tampoco a quien se le compra la papelería oficial y los cientos de muebles de oficina y equipos de cómputo, qué empresa les provee los software utilizados, los equipos de cómputo, en fin, hasta la fecha, su gobierno, es  un gobierno poco transparente, situación que emulan los distintos presidentes de cada municipio, donde son reacios y necios a informar, por ello, no les importa dar a conocer, por ejemplo, bajo qué circunstancias se compran las llantas, los aceites, la gasolina, a que medios se les paga y cuanto, a cuantos periodistas se les paga, todo lo anterior, sería deseable para evitar que intereses oscuros y malintencionados provoquen un daño a la sociedad. Sí, porque el daño final es a la sociedad, a los guerrerenses, a los igualtecos, a los mexicanos todos.
En nuestro Estado, salvo la revista nacional PROCESO y el medio electrónico Sin Embargo, ninguna otra empresa editorial ha informado de los cientos de contratación directa (sin la respectiva licitación obligatoria) que el Gobierno de Astudillo ha realizado, menos aún se han hecho públicos los contratos de asignación directa de los municipios de  Iguala, Taxco, Huitzuco, Tepecoacuilco de Trujano, donde se asignan millones de pesos a  empresas sin la respectiva licitación a que estaba obligado el gobierno.
Por ello, cuando se le cuestiona al titular de Ejecutivo Estatal acerca de casos como el medicamento genérico del Centro de Cancerología, si confirma los hechos, pero de manera molesta les pide dejar de publicar acciones pasadas, nunca han precisado  el nombre de la empresa, el monto de lo adquirido a la misma, quien lo ordenó y qué sanciones de le impusieron.  En todo caso, esta información  a cargo de la autoridad estatal y no de quien informa.
Así es que, en Guerrero, tanto el gobierno del Estado como los municipales  no están haciendo nada distinto ni mejor de lo que otros han hecho. Siguen creyendo que, al descalificar al mensajero, eliminan el mensaje, pero se equivocan rotundamente. Pero en fin… Ahí síganle…
Algo Más…
El problema de gobernar, sobre todo para un grupo llegado bajo el manto de impulsor del orden y paz, es que cada momento, cada etapa de la gobernabilidad, cada decisión institucional y cada designación, se convierten en retos y pasos definitorios.
Ya llevamos un año y meses del gobierno de Astudillo y de los distintos presidentes municipales, y las cosas siguen igual: los gobernantes sólo utilizan en estos momentos críticos por los desequilibrios económicos y la llegada de la  alternancia partidaria en los Estados Unidos, el discurso ramplón de que vamos bien, y los gobernados no vemos nada de eso, el peso de tal hecho recae en los hombros del gobernador. No se trata solamente de administrar bien los recursos bajo su responsabilidad, sino de sanear y efectuar la transformación hacía una apertura de la información democrática de las instituciones locales y del aparato gubernamental, para erradicar la corrupción e impunidad.
Que lo hagan, o no, es su responsabilidad, pero el hecho de que se asumieron como quienes podían hacerlo es incontestable, están obligados moral y políticamente a realizarlo.
Pero lo anterior es una parte de los problemas que padecemos: la degradación del entramado institucional, la pérdida de la institucionalidad y la severa falta de confianza de la ciudadanía en las instituciones y los gobernantes.
Como todo buen gobierno emanado del PRI, hacen galimatías con las Leyes, para eludirlas, así ocurrió en el caso de la figura de la Auditoría Superior del Estado (ASE), no le otorgaron la autonomía necesaria, ni le concedieron más facultades sancionadoras, facultades que le permitirían a los auditores erigirse en una auténtica autoridad fiscalizadora del ejercicio gubernamental.
Además, tienen una tentación harto explicable, poner como funcionario de esa dependencia personas a modo, puesto que ese funcionario es quien revisa las cuentas públicas de los gobernantes, ¿cómo dejar esa tarea, tan comprometedora, en manos de funcionarios capaces y, peor aún, imparciales?
CCXLXXXII.-En Iguala, sólo hay unidad en torno al dinero. El alcalde y sus amigos se están adjudicando todas las obras, haciendo caso omiso a la transparencia. A lo anterior debemos agregar que dichas obras no son en beneficio de las mayorías, tienen visos políticos y partidistas y también de los compas contratistas que de repente les da por usar mortero en lugar de cemento, por decir lo menos.
Por estos días el gobernador volverá a visitar Iguala. Viene a reforzar el pan y el circo. A inaugurar obras de relumbrón, eso sí costosas, no probadas y realizadas por los compas.

Que la papeleta de los artistas sea mediocre y demasiado costosa, qué importa, al pueblo darle CIRCO, el pan lo pone SEDESOL a través de las despensas que reparte el DIF.