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20 de enero de 2017

LECTURA POLÍTICA Por Noé Mondragón Norato

LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato

Los límites del gasolinazo
Destila pura simulación. Es una coartada política para que los partidos de izquierda sobrevivan. En particular, el PRD. Porque el gasolinazo del presidente Peña Nieto y el pomposamente llamado Plan de Austeridad del gobernador Héctor Astudillo, le sirvieron al PRD para colgarse de la protesta ciudadana. Intentar recuperar simpatías y votos con acciones neutras y tibias, pero vendidas como radicales. Atajar con amparos individuales y colectivos, firmas, marchas y tomas simbólicas de algunas gasolineras, una medida que por su carácter antipopular, movió a cientos de personas. El problema es que fue el PRD junto con el PAN, quienes firmaron el Pacto por México de Peña Nieto. Y con eso condenaron a todo el país a padecer lo que hoy es su calvario: las Reformas Estructurales del presidente priísta. Los cómplices del pasado, no podían ser los salvadores del presente. Y de ahí se abre lo demás.
LA SIMULACIÓN DE LA IZQUIERDA.- Si se mira bien, la izquierda debía concretar cuando menos dos acciones realmente radicales para revertir los efectos del gasolinazo en la mayoría de los sectores de la clase media y en los más empobrecidos del país. Pero no quiso. Se lee así: 1.- La primera de ellas se asocia con el necesario secuestro de las oficinas que se encargan de cobrar los impuestos ciudadanos. Es decir, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Al no poder cobrar los impuestos, era obvio que la Federación se vería obligada a negociar con los inconformes. Y dar marcha atrás al gasolinazo. Sin embargo, el PRD, el MC y el PT, prefirieron organizar marchas, tomar gasolineras y amagar con amparos y firmas colectivas, que optar por tomar las oficinas del SAT. No porque tuvieran miedo de hacerlo, sino por otra poderosa razón: sin impuestos por cobrar, la Federación tricolor tampoco pagaría los ofensivos salarios de dirigentes, líderes, senadores, Consejeros electorales, funcionarios y diputados federales y locales del PRD. Y de otros partidos de izquierda. Por eso se entiende que desde el inicio de las protestas, ningún destacado líder perredista nacional del PT, MC o del PAN, apuntalaran esa medida. Sabían y evaluaban que esa factura terminaría siendo pagada por ellos mismos. Optaron entonces, por preservar en todo momento, sus intereses personales y partidistas. No los de las mayorías. Con ello, enviaron un solo mensaje: el de la simulación. 2.- La otra acción consistía en destapar cloacas. Y a fondo. Porque al anunciar el Plan de Austeridad en su gobierno derivado del gasolinazo, el gobernador tricolor Héctor Astudillo, le abrió paso a la polémica. Y a la obligada negociación con las fuerzas políticas de la izquierda. En este carril, algunos perredistas están demandando que todos los funcionarios del actual gabinete estatal, reduzcan en un 20 por ciento sus salarios. Pero el punto que más debió chamuscar al mandatario estatal, fue la confirmación en el sentido de que la presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) Marisela Reyes Reyes, gana más que él. Y en un gesto de “humildad y solidaridad con el gasolinazo”, decidió bajar su salario en un diez por ciento. Es decir, de 212 mil 930 pesos que gana mensualmente, ahora recibirá solo 191 mil 637 pesos. Una bicoca que no alcanza a cobrar el propio gobernador del Estado. Pero como los del IEPC son funcionarios de lujo y su labor solo beneficia a los partidos políticos, éstos últimos tienen bien blindado ha dicho instituto. Por una poderosa razón: todas las irregularidades electorales y financieras de los partidos políticos detectadas por el IEPC, son silenciadas con esos generosos y abultados pagos salariales a los consejeros electorales. Por eso mismo, ni el gobernador mismo dice nada al respecto. Ni fija postura. El IEPC es la caja de pandora de los partidos políticos. Se desprenden olores fétidos de su interior. Y ahí ni el Plan de Austeridad de Astudillo, ni las protestas de los partidos políticos de izquierda, alcanzan a llegar. El gasolinazo tiene sus límites dentro de la administración pública. Pero también, fuera de ella. Los ciudadanos están obligados a desprenderse de los partidos políticos. O seguirán formando parte de su falso y convenenciero juego.

HOJEADAS DE PÁGINAS…El corte de la Feria de Chilpancingo, fue deprimente para el alcalde priísta de la capital, Marco Antonio Leyva Mena. Un muerto dentro y varios fuera de ella. La seguridad pública sigue siendo el talón de Aquiles de un edil sin visión, talento ni capacidad para la operación política.